Editorial

Editorial: La rabia sigue aquí

Es obligatorio hacer un llamado para reforzar las campañas de vacunación de mascotas.

02 de febrero 2017 , 08:22 p.m.

La muerte de una mujer joven en Bogotá por rabia, un letal pero prevenible mal milenario, debe convertirse en un serio llamado de atención para las autoridades de salud y la comunidad en general.

A las primeras, para que revisen sin tregua la calidad, efectividad y continuidad de las medidas para prevenir la expansión del virus; y a la segunda, para que se apropie, de una vez por todas, del conocimiento mínimo sobre esta enfermedad y los pasos para tener en cuenta en caso de una mordedura o un arañazo de algún animal.

Si bien esta vez la protagonista fue la variedad silvestre del virus proveniente de un área rural de Cundinamarca y el tipo urbano, transmitido por perros, está casi controlado en todo el país, esto no debe ser atenuante para no reseñar este desenlace como preocupante, por los aledaños que lo forzaron y que hubieran podido evitarse.

Para empezar, el último caso de rabia humana registrado en el país se presentó hace 15 meses en la misma región en la que aparentemente se contagió el gato que causó este accidente, condición que le exigía a la Secretaría de Salud de Cundinamarca reforzar las tareas de control en el área, entre ellas la educación a la gente.

Por otro lado, resulta injustificable que dos veterinarios de Bogotá –que atendieron al animal enfermo– no hubieran incluido la rabia entre los diagnósticos potenciales e informarlo a las autoridades de salud o, al menos, a sus dueños. Bueno, tampoco hay que dejar de mencionar que dos médicos también erraron sus dictámenes antes de que la paciente llegara al Hospital San Ignacio, donde finalmente le descubrieron y le atendieron la enfermedad.

Todo esto deja entrever un inquietante desconocimiento de la patología, incluso entre los profesionales, con lo cual se incrementa el riesgo ante un agente que no está erradicado. Esta lamentable muerte debe ser un obligatorio llamado a reforzar las campañas de vacunación de mascotas, a insistir en la imperiosa necesidad de consultar ante cualquier agresión de gatos y perros, así se tenga la certeza de que están inmunizados. En estos casos sí que la confianza mata.

ediorial@eltiempo.com

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