Editorial

La infracción de moda

Parquear mal es la infracción de moda. Manejar en Bogotá se ha vuelto una prueba de estrés.

10 de septiembre 2016 , 07:57 p.m.

La movilidad –o inmovilidad, mejor– es uno de los dolores de cabeza en ciudades como Bogotá. Las causas son bien conocidas, entre ellas un parque automotor de más de 1,3 millones de carros, un viejo atraso en vías, cuando no están en muy mal estado y, por si fuera poco, indisciplina, falta de conciencia y de respeto por los derechos de los demás.

Suena esto último a reclamo, pero basta salir a la calle para verificarlo. Vehículos mal estacionados, muchas veces junto a la señal que lo prohíbe, que ocupan un carril de dos, y cuyos dueños estarán en “una pequeña diligencia”. Mientras tanto, hay un trancón de varias cuadras, con quema de combustible y de nervios. En varias zonas se ven, también, carros y carros sobre los andenes, como en una enorme feria, que obligan al transeúnte a jugarse la vida en la calle.

Parquear mal es la infracción de moda. Pero los sábados, día en que no hay pico y placa, y que los propietarios sienten una especie de desquite para salir con la familia, manejar en Bogotá se ha vuelto una prueba de estrés.

Por eso, está muy bien que la Secretaría de Movilidad tome medidas especiales este día. El que este año vayan ya, en estos operativos sabatinos, 4.855 comparendos y más de 1.500 vehículos inmovilizados por este motivo, que se agregan a los 99.387 en total, dice mucho de la urgencia de estos controles. Y, claro, de la magnitud del problema.

Es penoso decirlo, pero la poca cultura ciudadana e inclusive la imprevisión ante el delito –porque, según cifras de la Fiscalía, el 76 por ciento del robo de vehículos en vía pública ocurridos en Bogotá fue mediante la modalidad de llave maestra– exigen que la medida se mantenga, que incluso se acentúe. Y no solo el sábado.

Lamentablemente, la norma con costos entra, para decirlo de algún modo. Hemos llegado a un grado de frescura que se necesita del policía al lado, que si duele el bolsillo se despierta la conciencia. Claro que en donde falten sitios de parqueo y la señalización no sea clara, la ciudad también debe poner de su parte. Tal vez un poco de voluntad de todos haga más vividera esta ciudad.editorial@eltiempo.com

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