Editorial

La gira de Duque

Son altas las expectativas con respecto al rol que le corresponde al país en la región.

07 de julio 2018 , 12:00 a.m.

El presidente electo de Colombia, Iván Duque, cumplió su primera gira internacional por Estados Unidos y España, cuyos temas fundamentales giraron en torno al aumento de los cultivos ilícitos y el futuro de Venezuela, pero en la que también orbitaron asuntos sensibles como los acuerdos de paz con las Farc y lo que va a hacer su gobierno frente a los asesinatos de líderes sociales.

En su primera etapa, en Washington, quedó clara la importancia que en ese país se le da a la relación con Colombia como uno de sus principales aliados en la región, ya que Duque, que apenas ganó las elecciones el 17 de junio, fue recibido por la plana mayor de la administración de Donald Trump, incluidos el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo; la directora de la CIA, Gina Haspel, y al asesor de Seguridad Nacional, John Bolton. Además, quedó abierta la posibilidad de un probable y cercano encuentro con Trump. Era un momento difícil en la agenda de Washington, porque se estaba a pocos días de salir a un receso por el Día de la Independencia.

Sin embargo, Duque tuvo tiempo para esbozar su política exterior, cuyo punto clave, al menos en la relación con EE. UU., fue el aumento de los narcocultivos y la crisis venezolana: ponerle dientes a la OEA para aplicar la carta democrática, recuperar la democracia e impulsar una demanda internacional ante la CPI contra Nicolás Maduro. A Duque lo tomó por sorpresa en Washington la noticia de que Trump consideró una intervención militar en ese país. Pero el nuevo presidente se declaró, acertadamente, enemigo de aventuras bélicas.

Es evidente que la comunidad internacional tiene la mira puesta en la implementación de los acuerdos y en los asesinatos de líderes sociales.

Duque también ventiló la salida de Colombia de la Unasur, y respecto al proceso de paz, explicó que su idea es profundizarlo, haciéndole ajustes, pero priorizando la recuperación de la legalidad.

Washington expresó su lógica preocupación por el aumento desmesurado de los narcocultivos, pero no hubo plazos ni ultimátum, y por lo visto le dieron un conveniente margen de maniobra.

El asesinato de líderes sociales y defensores de derechos humanos fue un tema que saltó en Washington, y también en Madrid, su segunda escala. En la capital estadounidense rechazó la ola de violencia y prometió trabajar por una “agenda de legalidad” de “sanciones ejemplares” contra los criminales. Y en la capital española habló de “tolerancia cero”.

En Madrid, Duque participó en una reunión internacional sobre innovación tecnológica y economía circular a la que también asistió el expresidente Barack Obama, con quien sostuvo una charla, y luego se reunió con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y con el rey Felipe VI.

Lo sucedido en la semana de gira demuestra que en el exterior hay buen ambiente para la llegada de Duque y muchas expectativas por el rol que al país le corresponde en el escenario regional. Pero es también evidente que la urgencia de la implementación del proceso de paz con las Farc y los asesinatos de los líderes sociales son asuntos sobre los cuales la comunidad internacional tiene la mira puesta. Y eso no hay que olvidarlo.

editorial@eltiempo.com

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