Editorial

La fractura ecuatoriana

Ecuador vive horas de tensión por la cada vez más abierta disputa entre el mandatario y su antecesor

04 de noviembre 2017 , 12:00 a.m.

Más allá de que un tribunal de garantías dejó sin efecto la decisión de la directiva del partido oficialista Alianza País (AP) de destituir como su máximo líder al presidente, Lenín Moreno, Ecuador está viviendo horas de tensión por la cada vez más abierta disputa entre el mandatario y su antecesor (¿y examigo?), Rafael Correa, y que ha terminado fracturando en dos el partido de gobierno.

La crisis es tan seria que ha hecho revivir el fantasma de la histórica inestabilidad política que hizo desfilar una larga sucesión de presidentes desde que Abdalá Bucaram fue destituido por “incapacidad mental” en 1997 hasta cuando el propio Correa puso orden en 2007 y logró no solo culminar su mandato, sino hacerse reelegir, en una de las décadas mejor vistas en el país, por el crecimiento económico y de infraestructura y por el sentido de autoridad que impuso el economista guayaquileño.

Lo claro es que a los ecuatorianos parece estarles gustando el estilo moderado y menos polarizante de Moreno, tanto que su nivel de popularidad, según los últimos sondeos, bordea el 75 por ciento

Pero no todo fue brillo y esplendor, y el gobierno de Moreno ha dejado desentrañar los malos manejos económicos, el excesivo endeudamiento y la corrupción en el gobierno anterior, que hoy tiene a otro de los históricos de AP, el ‘exvice’ Jorge Glas, en la cárcel por el escándalo de Odebrecht. Además, ha impulsado una agenda de acercamiento con los sectores que fueron marginados por el ímpetu colérico de Correa, como los conservadores y los indígenas, hasta el punto de que este dice que Lenín está gobernando con el programa de la oposición.

En ese panorama, Moreno quiere hacer una consulta para suprimir la reelección indefinida, una clara maniobra para bloquearle el camino a Correa, y este anunció su regreso desde Bélgica para reorganizar su partido y ser candidato en la Asamblea Constituyente que quiere impulsar. ¿Para qué? ¿Acaso para intentar un mandato más?

Lo claro es que a los ecuatorianos parece estarles gustando el estilo moderado y menos polarizante de Moreno, tanto que su nivel de popularidad, según los últimos sondeos, bordea el 75 por ciento. Pero Correa es un animal político y jamás será un enemigo pequeño. Sin embargo, hay que deponer los egos. Que la patria sea primero.

- editorial@eltiempo.com

Rafael Correa y Lenin Moreno

Moreno fue electo en dos ocasiones vicepresidente de Rafael Correa. En la foto, los tiempos de la buena relación.

Foto:

Jose Jacome / EFE

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