Editorial

La alerta de la ballena

De seguir así, para el 2050 es muy probable que en los océanos haya más plásticos que seres vivos.

06 de junio 2018 , 12:00 a.m.

Dos malas noticias relacionadas con las ballenas se han dado a conocer en días recientes. La primera involucra, de nuevo, a los buques pesqueros japoneses que en el verano pasado mataron 333 ballenas rorcuales minke, de las cuales 122 estaban preñadas. Es bien conocida la reticencia de este país a suspender esta atroz práctica que ahora realiza bajo el dudoso escudo de labor científica. A nivel mundial, se sabe que en Japón es legal la comercialización de la carne de ballena, plato muy apetecido.

La segunda se produjo en Tailandia, donde otro cetáceo apareció muerto tras haber ingerido 80 bolsas plásticas, lo que de una manera dolorosa le ha recordado a la humanidad a qué punto ha llegado la presencia de plásticos en los océanos.

Es hora de actuar. Habrá que apelar a la capacidad de cada uno de los habitantes del planeta para generar empatía, no solo con la fauna marina, sino con todos los seres vivos.

Y es que este hecho coincidió con una movilización mundial que se efectuó este martes con motivo del Día del Medioambiente para sensibilizar al planeta sobre esta preocupante realidad. Afirman los conocedores que, de seguir las cosas como están, para el año 2050 es muy probable que en los océanos haya más plásticos que seres vivos, un escenario que la especie humana no puede permitir que se haga realidad.

Es hora de actuar. Habrá que apelar a la capacidad de cada uno de los habitantes del planeta para generar empatía, no solo con la fauna marina, sino con todos los seres vivos. Ser conscientes de que el plástico que usamos a diario no desaparece al desecharlo es un buen comienzo.

Es el primer paso de un cambio necesario hacia un estilo de vida más sostenible. La tarea es de todos. Desde el ciudadano al premiar productos responsables con el ambiente hasta los gobiernos con políticas claras de gestión sostenible de desechos, pasando por los sectores productivos. La ciencia, que ya creó, por accidente, una enzima que destruye el plástico, también debe aportar. La manera como el planeta logró disminuir la emisión de gases CFC nocivos para la capa de ozono es un caso de éxito que debe ser referente.

editorial@eltiempo.com

Ballena

Imagen de las bolsas plásticas que le fueron encontradas en el estómago de la ballena durante una autopsia.

Foto:

EFE

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