Editorial

Ir tras las ollas es el camino

Esfuerzos para erradicar nidos del hampa en varias localidades son urgentes y deben ser reconocidos.

04 de marzo 2017 , 12:05 a.m.

El lugar era aterrador. Niños y mujeres apeñuscados en piezas, consumiendo drogas, durmiendo o esperando clientes. Drogadictos comprando todo tipo de alucinógenos, habitantes de la calle cambiando objetos robados por bazuco, roedores, oscuridad. Eso fue lo que Alcaldía y Policía encontraron en La Fortaleza, tenebroso inquilinato de cinco pisos en la zona de tolerancia del barrio Santa Fe: una especie de sucursal, a escala, del viejo y desarticulado ‘Bronx’.

Se necesitaron seis meses de labores de inteligencia para entrar a la nueva olla, en donde también se encontraron armas y 12 personas con antecedentes judiciales. Allí es donde se cocinan muchos males de la capital: la delincuencia organizada que roba en las calles, la distribución, la prostitución de menores y hasta el alquiler de armas para actos sicariales.

Por ello, estos esfuerzos conjuntos para erradicar esos nidos del hampa, que los hay en varias localidades, son urgentes y tienen que ser reconocidos. Este tipo de golpes se traducen en seguridad y en confianza de la ciudadanía, que ya empezó a ver, por ejemplo, cómo los casos de hurto empezaron a ceder con relación al 2015.

El gran reto está en sostener estos operativos y en no bajar la guardia en una tarea que hasta ahora comienza. Según estudios del propio Distrito, en la ciudad hay cerca de 11 ‘ollas madre’, que mueven unos 9.000 millones de pesos a la semana por venta de toda clase de estupefacientes. De allí sale la mercancía que se comercializa en 600 expendios. Es necesario, entonces, que todos nos unamos en esa causa y que las políticas públicas para atender a los indigentes y a los niños adictos sean igual de contundentes que los golpes de la Policía.

La Fortaleza se pudo desarticular gracias al trabajo mancomunado de la ciudadanía, que denunció; a los cuadrantes de la zona, que recopilaron la información; y a la inteligencia de la Policía, que ya ha propinado otros golpes similares. La tarea debe proseguir. Más cuando se sabe que la Sijín tiene información sobre otros centros del hampa que tomaron fuerza tras la desarticulación del ‘Bronx’. Y también están en la mira los caños de la capital, que están convertidos en inquilinatos subterráneos de los habitantes de la calle. Este es el camino.

editorial@eltiempo.com

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