Editorial

Fútbol, balas y negligencia

¿Cuántos heridos o muertos hacen falta para tomar medidas contra la violencia en los estadios?

25 de mayo 2017 , 08:54 p.m.

Dos heridos con arma de fuego, 14 lesionados con armas blancas y 85 detenidos. Ese fue el resultado del clásico de este miércoles, en el Pascual Guerrero, entre el Deportivo Cali y el América. En la capital del Valle hay comprensible angustia por el escalamiento de la violencia entre barras bravas, cuyos miembros llegan al estadio con puñales y machetes y que llevaron a un transeúnte a hacer disparos al aire al ver su camionera atrapada por una horda.

Pero también hubo tiros entre miembros de barras. En las tribunas del coliseo y en las afueras se vivió una guerra campal. Y aunque los responsables de este tipo de disturbios son un grupúsculo en un universo de más de 100.000 hinchas fieles de todos los clubes del país, en 10 años ya acumulan 67 asesinatos y varias investigaciones por nexos con la mafia y con bandas criminales.

Disturbios estadio Pascual Guerrero

Cientos de hinchas invadieron la grama del Pascual Guerrero, algunos protegiéndose y otros buscaban agredir a otros espectadores.

Foto:

Juan Pablo Rueda Bustamante / EL TIEMPO

Lo que preocupa e indigna es que el enfrentamiento en Cali ocurrió apenas 24 horas después de que la Dimayor llevó a su asamblea varias propuestas audaces para frenar la violencia en los estadios, sin encontrar eco en algunos dirigentes. Tal como lo reveló EL TIEMPO, hay un puñado de clubes cuyos directivos están amenazados de muerte y piden acciones contra los barristas violentos. Respaldan la propuesta del presidente de la Dimayor, Jorge Perdomo, de sancionar hasta con el descenso a los clubes que insistan en otorgarles ingresos masivos y gratuitos a estos escenarios y jugosos contratos, en un intento equivocado por apaciguarlos.

Perdomo, siguiendo el patrón de Inglaterra con el manejo de los hooligans, insiste en que hay que cortar con esos lazos que empoderan a unos cuantos líderes y también promueve el censo y la inmediata carnetización de barristas. Pero influyentes dirigentes de poderosos equipos decidieron dilatar la toma de medidas y nombrar una comisión de evaluación.

El Ministerio del Interior trabaja en igual sentido al de la Dimayor, pero todo está en estudios y papeles. La única decisión, por ahora, es que se suspende la transmisión de los juegos de Cali y América del sábado, determinación que está lejos de ser la adecuada. ¿Cuántos heridos o muertos hacen falta para que se tomen medidas de fondo? ¿Cuándo podrá volver la paz también a los estadios?

editorial@eltiempo.com

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