Editorial

Evasiones mortales

Un daño grande causan al sistema de salud quienes esquivan el pago del Soat.

04 de marzo 2018 , 10:58 p.m.

Hace tres años, la exitosa cruzada para poner en cintura a las más de 4.800 esposas con ingresos superiores a 10 millones de pesos que aparecían como ‘beneficiarias’ de sus maridos –que, en algunos casos, cotizaban a salud y pensiones por cifras menores– abrió una puerta de esperanza para frenar la vergonzosa evasión de aportes a un sistema que hace agua en sus finanzas.

Lamentablemente, estas medidas no se aplican con el debido rigor a los propietarios de 5,6 millones de vehículos que esquivan el pago del seguro obligatorio de accidentes de tránsito (Soat), en un descarado robo que no solo impacta en los famélicos recursos sectoriales, sino que muchos también son proclives a evadirse cuando ocasionan lesiones o muertes en las vías, lo que agrava la situación de estas víctimas.

Los datos de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) indican que, solo el año pasado, el sistema de salud tuvo que destinar 249.000 millones de pesos para cubrir la atención médica de heridos ocasionados por conductores irresponsables sin Soat o que se dieron a la fuga, con desprecio por la condición de los atropellados.

El asunto no es menor y, de acuerdo con la Adres, va en aumento en forma preocupante. Es inaudito que solo en Atlántico, en la vigencia anterior se hayan pagado 48.000 millones de pesos por atención médica de heridos y fallecidos en accidentes de tránsito de carros manejados por conductores que siguieron de largo. Esto sería lo que cuesta construir en Barranquilla un hospital de cuarto nivel que podría servirles a 70.000 personas.

En ese mismo departamento, el gobernador reclama con urgencia 10.000 millones de pesos para cubrir las necesidades de atención en salud de inmigrantes venezolanos, que, paradójicamente, se financian con parte de los recursos provenientes del Soat (cuyo recaudo debería vigilar el mandatario) y alimentan una cuenta especial con la que, además, se cubren otros gastos sanitarios.

Aquí hay que ser claros. Las normas existen, y hacerlas cumplir es tarea ineludible de gobernadores y alcaldes. Ellos tienen toda la información sobre los vehículos evasores y sus dueños, a los que hay que ubicar y obligarlos a cumplir un deber que al eludirse, por sus potenciales desenlaces, linda con el Código Penal.

De igual forma, ya es hora de afinar las herramientas para identificar a los mal llamados carros fantasmas; para ello se pueden utilizar las cámaras de vigilancia en las calles, sin dejar de lado que las políticas de seguridad vial deben ser una prioridad en todas las agencias de gobierno.

Por último, ya es hora de tomar en serio los peligros derivados de la desbordada cantidad de vehículos, en especial de motocicletas, que a diario entran a las vías, sin la debida preparación de sus conductores. Por esta y otras causas se pierden miles de años de vidas saludables que habrían podido ahorrarse con medidas simples de prevención.

Los accidentes pueden ocurrir, y en eso no hay esguinces, pero dejar de lado las obligaciones y abandonar a las personas sobre el pavimento después de un choque son actos criminales que deben sancionarse con severidad y sin atenuantes.

editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA