Editorial

En defensa de Nairo Quintana

Si alguien se ha ganado la autoridad para diagnosticar el estado del ciclismo colombiano es él.

26 de abril 2017 , 12:00 a.m.

Nairo Quintana, sin duda el más grande de los ciclistas que ha dado este país lleno de extraordinarios pedalistas, suele decir sin rodeos ni eufemismos lo que piensa en favor de su deporte. No hay en sus escuetas palabras dobles sentidos ni son sus intervenciones jugadas a dos bandas.

Si alguien se ha ganado la autoridad para diagnosticar el estado del ciclismo colombiano, además, es el hombre que ha ganado el Giro de Italia y la Vuelta a España, el escalador tenaz que ha sido segundo dos veces en el Tour de Francia. Resulta increíble, pues, que el matoneo y el menosprecio hayan sido la respuesta a sus críticas valientes –y puntuales– a la decepcionante Federación Colombiana de Ciclismo.

Nairo Quintana

El ciclista boyacense acusó a la dirigencia de no presentar balances financieros, y de no enviar a todos los deportistas a competir en los mundiales, cuando se tienen los cupos.

Foto:

Lisandro Rengifo / ET

Si Nairo no puede decir lo que piensa sobre el discutible trabajo de una Federación que no se ha permitido cambiar, y que está cumpliendo veinte años de dejar la suerte de nuestros ciclistas en manos del destino, entonces quién puede decirlo. Si no es él, quien muy poco les debe a las instituciones estatales, que ha querido darles a los ciclistas que comienzan sus carreras la mano que no le dieron a él –a pesar de que bien podría dedicarse a lo suyo, que es, dicho sea de paso, darle alegrías a Colombia–, entonces quién puede lanzar una crítica seria a la dirigencia de un deporte que durante décadas fue el mejor representante del país, el hacedor de los mitos de nuestra identidad.

Decir que las críticas de Nairo Quintana son las críticas de un mal perdedor –puesto que su candidato no ganó el año pasado la presidencia de la Federación– es decir un desatino. Hacer creer que es solo él quien está poniendo el dedo en la llaga es desconocer las serias investigaciones que se han llevado a cabo en los medios de comunicación, incluido EL TIEMPO, sobre los vericuetos de un negocio en manos de unos pocos, el declive innegable de la Vuelta a Colombia, el fracaso estruendoso del llamado Team Colombia, el manejo que se les ha dado a las clásicas que fueron la cantera de nuestros corredores.

Quintana no está solo. Haría mejor la gente de la Federación, más bien, en tener en cuenta sus palabras, sus aportes, por el bien del ciclismo nacional.

editorial@eltiempo.com

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