Editorial

El tropezón de Trump

En este debate, por primera vez se lo vio a la defensiva, acosado por una Hillary que lo incomodó.

27 de septiembre 2016 , 08:14 p.m.

No fue una buena noche la del lunes para el candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump. En el primero de tres debates, su rival, la demócrata Hillary Clinton, desnudó sus debilidades en política exterior, contrarrestó con argumentos sus constantes interrupciones y sacó a relucir episodios del pasado del magnate que lo ponen en aprietos para asumir el cargo más influyente del mundo.

Como, por ejemplo, cuando Trump terminó reconociendo que al parecer no paga impuestos federales, lo que –dijo– lo hace “más inteligente”, en medio del cruce sobre por qué no hace pública su declaración de impuestos. O cuando le recordaron sus antecedentes de insultos a las mujeres, entre ellas la presentadora Rosie O’Donnell y la ex Miss Universo venezolana Alicia Machado. O, peor aún, cuando admitió que no les había pagado a muchos de sus contratistas porque, según él, quizás no había quedado satisfecho con su trabajo.

Fue un debate en el que por primera vez se lo vio a la defensiva, acosado por una Hillary que lo incomodó con ataques incisivos, y en el que por largos pasajes lució desconcertado por las precisiones que le exigía el moderador. Esto, en un contexto de empate técnico en los sondeos nacionales y con una tendencia de crecimiento de Trump que aún es muy temprano para saber si se quebró tras el debate.

Más allá de eso, es claro que los seguidores de Trump no van a cambiar su voto por el regular desempeño de su candidato en el cara a cara, pues mucho de lo que ventiló Hillary es bien conocido y les es simpático. Pero el mensaje iba dirigido a ese 9 por ciento de indecisos que esperan que los debates les ayuden a tomar una decisión y que, por lo visto en los primeros sondeos, favorecieron a la demócrata.

Pero ella no puede cantar victoria. Como lo demostró en las primarias republicanas, Trump se crece en los momentos de mayor dificultad y, como animal herido, puede dar el zarpazo definitivo. Quedan dos debates en los que el magnate intentará cambiar la percepción de que los temas del país no caben en su cabeza de estrella de realities, y en los que Hillary buscará romper el estancamiento que ha puesto en duda su liderazgo. La pelea apenas comienza.editorial@eltiempo.com

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