Editorial

El fin de un delirio

La historia de Charles Manson sigue siendo una parábola sobre la confusión de estos tiempos.

22 de noviembre 2017 , 12:00 a.m.

No solo es cierto que podría escribirse una historia del mundo protagonizada por sus monstruos, sino que además ya se ha escrito una centena de volúmenes que compilan las biografías de los asesinos en serie desde el principio de los tiempos hasta hoy. Pues bien: Charles Milles Maddox, conocido como Charles Manson –quizás el más célebre de los psicópatas en aquel siglo XX que dio estatus de personalidades a ciertos dementes–, murió por causas naturales a los 83 años luego de pasarse una vida en la prisión estatal de California, y su historia sigue siendo una parábola sobre la confusión de estos tiempos que han visto el declive de las ideologías y el ascenso de los falsos profetas.

Manson entró a una cárcel por primera vez en 1951, después de una adolescencia dedicada al robo de tiendas, carros y armas. Volvió a prisión diez años después, en 1961, incapaz de convencer a sus jueces de que su largo paso por el mundo de la prostitución era realmente una tortuosa historia de amor. Salió de la penitenciaría a los 32, en 1967, a montar la secta que lo convirtió en una escalofriante personalidad a finales de aquella década combativa: ‘la familia Manson’, una comuna californiana enquistada en el hipismo del llamado ‘Verano del amor’. Consiguió convencer a no pocas personas de que el psicópata era Cristo encarnado, no ese monstruo que dirigió escalofriantes crímenes, como el de la actriz Sharon Tate.

Y este alcanzó a formar parte de la vida cultural californiana en ese par de años que no pasó en prisión: se paseó por los estudios Universal, escuchó mensajes secretos en el llamado Álbum blanco, de los Beatles; pasó días enteros con uno de los miembros de los Beach Boys. Pero pronto, cuando su secta cometió los sonados asesinatos de agosto de 1969, fue claro que esa nueva personalidad de gurú era en realidad otra fachada de su psicopatía. Volvió a prisión en 1971. Y no salió jamás porque era obvio que sus enfermedades mentales eran peligrosas para la sociedad. Su vida sigue siendo contada, sin embargo, como una advertencia.

editorial@eltiempo.com

Charles Manson

El 29 de marzo de 1971, Manson fue sentenciado a morir en la cámara de gas. La pena le fue conmutada luego por cadena perpetua.

Foto:

AFP

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