Editorial

Controvertido avance

La clonación de dos primates reabre el debate sobre la posible creación de copias del ser humano.

03 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Los primeros monos clonados, con el mismo método que en 1996 permitió que la oveja Dolly fuera una réplica idéntica de su madre, nacieron en China hace unos días, en medio de una fuerte confrontación entre quienes consideran que se trata de un avance antinatural y antiético, y los científicos que ven en esto un salto en dirección a la cura de enfermedades.

Pero, quizás el verdadero eje de la polémica es que Hua Hua y Zhong Zhong –así llamaron a los primates– resucitan el enconado debate sobre si será posible algún día crear copias exactas de un ser humano. Una hipótesis, valga decir, no tan lejana si se tiene en cuenta que estos dos monos son lo más parecido al hombre.

Y hay razón para el revuelo porque, hasta ahora, todos los intentos de clonar primates habían sido fallidos, al parecer porque la dinámica embrionaria en estos mamíferos superiores parecía resistirse a adoptar del todo el material genético que se inyecta para dar origen a un individuo. Escollo que los científicos de la Academia Nacional de Ciencias de China pudieron superar con herramientas que se pueden replicar.

Este no sería un paso clave para obtener copias exactas de personas nacidas vivas, pero sí para facilitar la investigación de nuevas rutas terapéuticas.

Y, aunque, a partir de los resultados, los expertos se han apresurado a decir que si bien los clones pueden ser genéticamente idénticos, aún se está lejos de crear un individuo que sea solo producto de sus genes. En otras palabras, este no sería un paso clave para obtener copias exactas de personas nacidas vivas, pero sí para facilitar la investigación de nuevas rutas terapéuticas.

Pero ello no ha sido suficiente para apagar las voces de los sectores más conservadores de la ciencia, la investigación y la sociedad, que rechazan estos experimentos bajo la premisa de que nadie puede alterar de manera indebida la forma como la naturaleza regula sus procesos. Y a ellas se suman las corrientes de corte religioso para las cuales crear vida es patrimonio divino y no humano.

Pero, más allá de estas polémicas, nadie puede negar que el mundo se asoma a una gran ventana de conocimiento que impacta en forma definitiva áreas relacionadas con el bienestar y la salud, la biología, la genética y hasta la misma tecnología, todo en un contexto que ya no tiene reversa.

Aquí no está de más decir que pararse de frente a estos adelantos, que permitirían, entre otros logros, la producción de tejidos, la solución de la escasez de órganos y hasta la cura de males de pronósticos inciertos como el párkinson, el alzhéimer y hasta el cáncer es pasar por encima de que los hallazgos científicos no son buenos o malos, sino que dependen del uso que la sociedad les dé.

Es hora de entender que la ilustración desinteresada acerca de estos temas, las legislaciones de avanzada sobre ellos y el apoyo irrestricto a la ciencia que echa mano de todos los recursos para el bienestar de la humanidad son valiosos. Si para eso sirven: Hua Hua y Zhong Zhong, bienvenidos al mundo.

Por último, no sobra mencionar que, si bien Colombia se raja en ciencia, el Código Penal, en el artículo 133, prohíbe y penaliza la clonación humana.

editorial@eltiempo.com

BBC Mundo: Zhong Zhong y Hua Hua, macacos clonados Foto: Academia de Ciencias de China

Los investigadores chinos afirmaron que esperan el nacimiento de más clones de macaco en los próximos meses. Foto: Academia de Ciencias de China

Foto:

BBC

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