Editorial

Apuestas urbanas

Lagos de Torca y Ciudad La Salle son la punta de lanza de un modelo de desarrollo a gran escala.

09 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Dos grandes apuestas urbanísticas acaban de despegar en Bogotá: Lagos de Torca (Usaquén y Suba) y el plan parcial Ciudad La Salle (Usaquén), norte de la capital. ¿Qué tienen en común estos dos anuncios? Por un lado, confirman la reactivación plena de uno de los sectores claves para la economía local y, por otro, constituyen la punta de lanza de un modelo de desarrollo a gran escala en el que el entendimiento entre el sector público y el privado es prenda de garantía para el mejor aprovechamiento de un territorio.

Lagos de Torca, ubicado entre la calle 183 y el límite con Chía y entre la reserva del Bosque Oriental y la Unidad de Planeamiento Rural Zona Norte, en el occidente, tiene una extensión de 1.800 hectáreas, 370 de las cuales quedan habilitadas para construcción, 600 para espacios recreativos y 550 ya están ocupadas por otro tipo de equipamientos como colegios y concesionarios. La novedad está en que, mediante fiducia, los dueños de la tierra aportan en especie y dinero lo correspondiente a cargas y beneficios por el desarrollo de sus proyectos, lo cual le garantiza al Distrito la ejecución de obras viales, mobiliario, espacios públicos, malla vial, instalación de redes y servicios, ciclorrutas, andenes y la restauración del humedal Torca Guaymaral, por un valor de 4 billones de pesos en los próximos 12 años. La ciudad no pone un peso.

En contraprestación, el decreto establece darles a los desarrolladores metros adicionales de construcción de viviendas para todos los estratos (se estiman unas 128.000, casi el tamaño de Manizales), comercio, servicios y demás, según cada plan parcial, varios de los cuales ya están siendo estudiados por Planeación Distrital. La semana pasada tuvo lugar la firma del fideicomiso entre el Distrito y los privados, cuyo monto inicial fue de 10.000 millones de pesos, seña del interés que ha despertado el proyecto y la confianza en el modelo planteado por la Administración.

Bien diseñados, bien ejecutados y apegados a las normas, estos proyectos garantizan el bienestar de la sociedad y de los ecosistemas.

El plan parcial Ciudad La Salle, por su parte, comprende un área de 8,2 hectáreas entre las calles 170 y 180 y las carreras 9.ª y 15. Sobre estas se espera construir más de 5.400 viviendas –alrededor de 1.200 de interés social y prioritario–, parques, alamedas, andenes y efectuar la reubicación del plantel educativo que lleva su nombre.

A simple vista, se trata de dos iniciativas ambiciosas. Y de hecho lo son. Ambas constituyen un reto grande para la ciudad y de aprovechamiento de espacios públicos de envergadura. Que, bien diseñados, bien ejecutados y apegados a las normas que definen las condiciones en que debe darse un proceso de urbanización, garantizan el bienestar de la sociedad y la protección de los ecosistemas circundantes, tal y como lo imponen hoy los cánones del desarrollo sostenible.

De la forma como salgan adelante, bajo el esquema que más le convenga a la ciudad, dependerá no solo el modelo mismo al que se le quiere apostar –ciudades más compactas y eficientes–, sino el ordenamiento de un territorio con base en la figura de los planes parciales que establece la ley. Será además un paso significativo en la reducción de la brecha habitacional que persiste en la capital, la cual bordea hoy las 220.000 unidades.

editorial@eltiempo.com

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