Editorial

Ampliar y prevenir

Resulta inconcebible que no exista una sola entrada o salida libre del caos del tráfico.

08 de mayo 2018 , 12:00 a.m.

De tiempo atrás, en estas páginas —y la misma ciudadanía lo ha advertido— se ha reclamado la necesidad de que Bogotá cuente con corredores de acceso vial en sus cuatro puntos cardinales que ayuden a desembotellar la capital y le permitan afianzar su movilidad y desarrollo. A estas alturas, resulta inconcebible que no exista una sola entrada o salida libre del caos del tráfico y la lentitud de este, especialmente en horas pico o los fines de semana.

La vía al Llano, en el sur; las autopistas Norte y Sur, la calle 13 o la 80 se han convertido en vías pesadilla para particulares y transportadores. Hasta las rutas escolares padecen hoy dicha situación. La causa es, a no dudarlo, el crecimiento exorbitante de la capital en el vecindario, el auge del carro particular, la falta de un eficiente transporte intermunicipal —más allá de ciertos excesos de los buses de este servicio— y un retraso de décadas en infraestructura, lo cual impacta seriamente la productividad de la región.

Desde esa óptica, es esperanzadora la noticia de que está a punto de comenzar la ampliación de la Autonorte y la carrera 7.ª entre la calle 245 y La Caro, en el norte. La semana pasada se firmó el acta de inicio de los trabajos, cuyo costo asciende a 1,2 billones de pesos. El tramo en sentido contrario, es decir, de ingreso a la ciudad, está en estructuración, y, ante las dudas sobre su financiación, la directora del IDU aseguró que los recursos provendrán del mismo recaudo (34 %) y otras fuentes, sin descartar una alianza público-privada.

Si no surgen contratiempos, los bogotanos podrán contar en unos años con una Autonorte de cinco carriles por sentido para el tráfico vehicular y de carga, uno para TransMilenio y ciclorrutas, necesarias en una vía cada vez más utilizada por los usuarios de la bicicleta. Para algunos, este tipo de proyectos estimulan el uso del carro, pero, ante la apabullante realidad, lo cierto es que si no se actúa en consecuencia y no se promueven nuevos modelos de desarrollo que frenen la expansión, el caos no tendrá fin.

editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA