Opinión

“#Delata a tu cerdo”, Colombia

#YoDenuncio a tantas mujeres que, como Catherine Deneuve, han querido hacernos sentir mal.

18 de enero 2018 , 11:09 p.m.

Fuertes y necesarias las campañas #MeToo y #Balancetonporc (“Delata a tu cerdo”, en francés), en las que cientos de mujeres famosas denuncian haber sido víctimas de acoso o agresión sexual en su empedrado camino a la fama. Todo empezó en Estados Unidos a raíz de una investigación de ‘The New York Times’ con testimonios de estrellas que acusan a Harvey Weinstein, reconocido productor de Hollywood de 65 años, de haber sido acosador en serie aprovechando su poder dentro del mundo del espectáculo.

El escándalo causó un maremoto en Estados Unidos y Europa y animó a cientos de víctimas del mundo del espectáculo y de la esfera política a denunciar casos de abuso y acoso sexual, algo que ha inspirado el movimiento #Me Too, para que las víctimas no tengan miedo a hablar. Particularmente en Francia, la oleada está en pleno furor porque un grupo de famosas, encabezado por Catherine Deneuve, han calificado de “puritano” el movimiento #MeToo. Como consecuencia, cientos de escritoras e investigadoras han denunciado a Deneuve y su grupo y han dicho que su discurso es peligroso en un mundo donde las mujeres siguen siendo acosadas.

¿Y qué decimos las colombianas, famosas y no famosas? Empecemos la campaña #MeToo Colombia y #Delata a tu cerdo Colombia o #Cero pedófilos, o como la queramos llamar. Digamos como Michele y Barak Obama ante el caso Weinstein, “Cualquier hombre que rebaje y degrade a la mujer de ese modo necesita ser condenado y asumir su responsabilidad, sin importar su riqueza o posición social”. Denunciemos y

rechacemos públicamente a los que siguen diciendo que “ante una violación, relájese y disfrute”, defendamos a nuestras mujeres, que nos ayudan en casa y desde siempre, en esta cultura machista nuestra, han sido acosadas por “patrones” sinvergüenzas que las violan y embarazan y, luego, las mandan a su pueblo a sufrir afrentas por “malas”. Pidamos a las iglesias, en especial a la católica, que se decidan de una vez por todas a decir en los púlpitos #Delata a tu cerdo Colombia, para detener el incesto que se enseñorea en ciudades y campos y es la causa de tanto embarazo en menores de 14 años. Denuncio a las mujeres que me envían correos renegando del “todos y todas”, sin querer entender que es una forma efectiva de hacer visible la presencia femenina en un mundo de machos. Si no entienden, que al menos respeten a las que sí entendemos.

#YoDenuncio a tantas mujeres que, como Catherine Deneuve, han querido hacerme sentir mal a mí y a mis compañeras de los colectivos de mujeres por defender nuestro derecho a ser autónomas, por proclamar la equidad de género, el respeto a las minorías sexuales y nuestra libertad para decidir sobre la interrupción de un embarazo no deseado. Denuncio, qué tristeza me da decirlo, la pasividad de las mujeres y su miedo a decirles a sus hijas que no basen su felicidad en un marido, que no sueñen en príncipes azules sino en mujeres que lleven su discurso de empoderamiento adonde quiera que vayan… Denuncio a los jueces y juezas que liberan a condenados por abusos sexuales para que sigan en la calle repitiendo sus crímenes y violando y asesinando niñas. ¿Qué tribunal está haciendo seguimiento a estos casos de equivocadas sentencias que terminan en crímenes?

Todas nuestras mujeres deberían saber desde su niñez que, allí en Francia, donde hoy algunas actrices todavía defienden conductas machistas, vivió en el siglo 18 una feminista, Olympe de Gouges, que en 1791 escribió la ‘Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana’ y fue

guillotinada por defender sus ideales. En esta declaración, Olympe escribió: “Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta, al menos no le quitarás ese derecho. Dime, ¿quién te ha dado el soberano poder de oprimir a mi sexo?” Ella lucho contra el esclavismo, contra los matrimonios forzados en mujeres-niñas, contra la no participación de la mujer en la vida política, porque la Revolución francesa nunca llegó a reconocer a las mujeres como ciudadanas con derechos políticos iguales a los hombres… Aquello ocurrió hace tres siglos y sin embargo hoy en Francia, como si estuviéramos hablando de Bogotá y su TransMilenio, el Observatorio Nacional de la Delincuencia y las Respuestas Penales reveló que al menos 267.000 personas, “esencialmente mujeres”, fueron víctimas de abusos sexuales de diverso grado en medios de transporte público entre 2014 y 2015.

¡Qué dura ha sido esta revolución sin armas y cuánto falta por lograr! Por eso celebro que la campaña #MeToo haya llegado a China y sugiero que todos y todas hagamos lo que nos corresponda para que llegue a todos los escenarios de Colombia.

SONIA GÓMEZ

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