Opinión

Dane: ¡destape la hipocresía!

El Dane debe seguir, por obligación derivada de sus funciones, revelando el panorama de la sexualidad que están viviendo los niños y adolescentes del país.

23 de septiembre 2016 , 06:01 p.m.

¿Qué es peor?: preguntarle a un niño si lo abusaron o manosearon a cambio de obsequios, o permitir que este abuso ocurra todos los días, en todos los estratos sociales, pero especialmente en los más pobres, sin que la sociedad conozca el problema y haga algo por resolverlo.

¿Qué es más infame?: que a una niña de 7, 8, 10 o 13 años la violen en el hogar, en el barrio o en la escuela y se tiren su salud mental o física para siempre, o que le pregunten si ha sido víctima de ese abuso que ella calla por miedo. Algunos, desde la comodidad de un escritorio o de un micrófono, se rasgan las vestiduras porque el Dane haya preguntado a los chicos entre los 11 y los 18 años: “¿Conoces a alguien que haya recibido algo a cambio de tener relaciones sexuales?”, o porque se les habla de penes, penetración o sexo oral. Pero, acto seguido, esos mismos noticieros que acorralan al director del Dane, Mauricio Perfetti, porque fue demasiado explícito en el cuestionario que aplica a los colegios para conocer el panorama de la sexualidad que están viviendo los niños y adolescentes, informan con bombos y platillos y sin ninguna reflexión o propuesta que, solo en Bogotá, ¡50 niñas menores de edad dan a luz un bebé cada día!

Esa estadística es aterradora y es el peor problema social que tiene el país. El embarazo adolescente engendra pobreza, violencia, cargas al sistema de salud y a todo el sistema estatal, y lo que es peor: arruina la vida de muchas jóvenes y trae al mundo niños que repetirán el drama de sus padres. Pero esas noticias se pasan como una más y en cambio se fustiga a un director del Dane que está tratando de visibilizar el problema e identificar factores de riesgo que precisamente llevan a embarazos adolescentes y miles de dificultades más. Dicho sea de paso, nunca he entendido por qué los entrevistados se muestran tan atortolados –uso aquí un término muy bogotano– ante determinados periodistas que no son ni tienen por qué ser la última palabra en nada.

El Dane debe seguir, por obligación derivada de sus funciones, destapando la hipocresía de este país, así lo ataquen quienes salen a defender la supuesta moral y lo único que hacen es contribuir a que los problemas de abuso sexual contra nuestros niños y niñas se perpetúen. Este no es más que otro episodio similar al vivido por la ministra de Educación, Gina Parody, y sus cartillas sobre educación sexual que buscan eliminar la discriminación sexual en los colegios, y que no solo son necesarias, sino urgentes.

Colombia debe saber –y para eso hay que estudiarlo, visibilizarlo y denunciarlo– que detrás de hechos como el embarazo adolescente existe la violencia sexual contra las mujeres, se encuentra el mito de la maternidad según el cual la mujer solo está realizada si es madre y que ella nació para dar a luz y cuidar a su marido y sus hijos. Detrás de ese embarazo adolescente puede estar la práctica más generalizada y aberrante de nuestra cultura: el incesto. Y encuestas como la del Dane se requieren para dar a conocer cifras y mover políticas públicas.

Tengo en mis manos el ‘XlV informe sobre la situación de violación de derechos humanos de las mujeres 2015’, publicación reciente realizada por la Corporación Vamos Mujer y la Corporación Mujeres que Crean, en Medellín, con el apoyo económico de la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo y Oxfam. La información, el análisis y las cifras allí consignadas, que son dramáticas, deben ser leídas por quienes se oponen con argumentos moralistas a indagar sobre lo que está ocurriendo en nuestros territorios. En las conclusiones se afirma:

“Los organismos institucionales deben crear y fortalecer equipos de trabajo capacitados para la generación de datos, cifras y estadísticas mínimamente desagregadas por sexo, en el que se tenga en cuenta el enfoque diferencial, para tener un mayor acercamiento a las realidades de las mujeres… Estos datos deben estar acompañados de un análisis cualitativo, contextual, contar con la fusión y la mixtura de metodologías para que fluyan las miradas multicausales de las violencias contra las mujeres”.

En síntesis, hay que indagar y las preguntas hay que hacerlas a las víctimas, porque los adultos en este país quieren hacerse de la vista gorda para defender muchas veces intereses ideológicos particulares por encima de los derechos esenciales.


Sonia Gómez Gómez

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA