Opinión

Nosotros los otros

Centroamérica “cuenta”, un espacio para hablar de literatura y sus conexiones con la realidad.

17 de mayo 2017 , 03:16 a.m.

Este lunes 22 de mayo arranca en Managua la quinta convocatoria de Centroamérica Cuenta, en la que estarán presentes más de doscientos participantes entre narradores, cronistas, cineastas, académicos, críticos, traductores, ilustradores, libreros, editores y talleristas, provenientes de unos treinta países.

Centroamérica “cuenta”, porque hay infinidad de historias para ser contadas en su realidad cotidiana y en el imaginario de sus escritores; y “cuenta” porque su cultura tiene un peso propio, que debe ser conocido y reconocido fronteras afuera.

Junto a las conversaciones delante del público donde los escritores centroamericanos alternarán con los de otras partes del mundo, se celebrarán talleres que van desde el periodismo narrativo a la novela negra y la narración oral, a la formación de lectores y la traducción literaria. Un ciclo ‘literatura hecha cine’, donde se presentarán películas basadas en novelas de escritores invitados. Un encuentro de literatura infantil, ‘Contar a los niños’. Y presentaciones de libros publicados tanto por editoriales centroamericanas como de fuera de la región.

Es un espacio abierto para hablar de literatura y sus infinitas conexiones con la realidad contemporánea, y que este año dedicamos a André Malraux y Albert Camus.

Ambos encarnan el espíritu de la libertad creadora; Camus desde sus reflexiones sobre el intrincando destino de los seres humanos, y Malraux ejemplo cimero del escritor comprometido, combatiente del lado de la república española, y novelista ejemplar también.

Mucho que celebrar: el centenario del nacimiento de Juan Rulfo y de Augusto Roa Bastos, dos escritores de lugares distantes entre sí en la geografía de América, México y Paraguay, que reinventaron nuestra literatura desde el lenguaje, como no hay otra manera de hacerlo. Hace medio siglo Miguel Ángel Asturias, autor de El señor presidente, otro clásico, ganó el Premio Nobel de Literatura. Y se cumple también el medio siglo de la aparición de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

En un mundo como el de hoy, donde las peores amenazas contra la convivencia humana provienen de la discriminación, el racismo, la intolerancia política y religiosa, el desprecio a la diversidad, el lema de Centroamérica Cuenta es este año “Nosotros los otros”. No simplemente la tolerancia, que es una forma pasiva de ver a los demás que no son como nosotros, sino ser, ver, sentir como los otros, encarnarse en ellos, trasladarnos hacia ellos, meterse debajo de su piel, ser nosotros en el otro.

La literatura es capaz de promover este viaje profundo hacia los otros, porque no existe otro territorio más diverso ni más abierto. En la creación literaria cabe todo y cabemos todos, y desde la invención es posible derribar muros. La palabra es el instrumento privilegiado para abrir puertas, comunicar, juntar, concertar, multiplicando las individualidades. Es el viaje desde la cabeza del escritor hacia la cabeza del lector donde la imaginación, que no tiene ataduras, ensaya siempre la libertad. Cada vez que alguien escribe y cada vez que alguien lee, estamos tendiendo puentes y buscando ser el otro, ser todos los demás.

Los otros son los emigrantes forzados a partir en busca del bienestar y la dignidad que en sus propios países se les niega. No Ulises que regresa a su patria, sino Ulises al revés, que deja su patria y a lo largo de una ruta azarosa debe enfrentar peligros inimaginables, a merced de bandas criminales, entre extorsiones, secuestros y amenazas mortales, por lo que no pocas veces van a parar al fondo de una fosa común antes de haber podido divisar la tierra prometida, un espejismo al otro lado de un muro que pretende ser inexpugnable. La literatura y el arte van constantemente hacia ellos. Vistos en su conjunto, representan un fenómeno social; vistos en sus vidas individuales y su drama entran en el terreno de la literatura.

Y también están los otros que son distintos, y por tanto discriminados y reprimidos, por el color de la piel, por razones de género, por sus preferencias sexuales. La literatura, en su dimensión necesariamente universal, emprende igualmente el viaje hacia ellos, para encontrarlos y encontrarse en ellos.

Sergio Ramírezwww.sergioramirez.com
www.facebook.com/escritorsergioramirez

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