Opinión

En el nombre del padre

Ahora son tres los hijos que se unen para hablar en nombre de sus padres asesinados.

05 de abril 2017 , 12:00 a.m.

Esta semana recién pasada hemos celebrado en San Salvador una jornada que viene a ser un preámbulo de Centroamérica Cuenta, el encuentro internacional de escritores que tendremos por quinta vez en Managua en mayo de este año. A esta primera jornada la llamamos 'En el nombre del padre'.

En el encuentro de hace dos años tuvimos a Héctor Abad Faciolince, y una tarde me tocó llevarlo a una entrevista con Carlos Fernando Chamorro, quien conduce el programa independiente de televisión 'Esta Semana'.

En las paredes de su oficina hay fotos de su padre, el periodista Pedro Joaquín Chamorro, asesinado el 10 de enero de 1978 en una calle solitaria de Managua. Viajaba al volante de su auto, sin ninguna escolta, a pesar de ser el enemigo número uno marcado por Somoza, y unos sicarios lo mataron a escopetazos. Ese asesinato encendió la chispa que haría posible el triunfo de la revolución al año siguiente.

Héctor recorrió las paredes, mirando aquellas fotos. Su padre, Héctor Abad Gómez, médico, profesor universitario, defensor apasionado de los derechos humanos, fue asesinado en las calles de Medellín, por órdenes del jefe paramilitar Carlos Castaño, el 25 de agosto de 1987. Este asesinato dio pie al formidable libro 'El olvido que seremos'.

Carlos Fernando pudo ver el cadáver de su padre, acribillado de perdigones, en la morgue. Héctor corrió junto con su madre al lugar del crimen, y alcanzó a retirar de uno de sus bolsillos un papelito donde había un soneto de Borges que empieza: “Ya somos el olvido que seremos…”. Ahora este poema sirve como epitafio en su tumba.

Su convicción es que el futuro entre todos, en un país por años polarizado, no se puede construir con rencor.

Héctor le pidió entonces a Carlos Fernando que le contara cómo habían matado a su padre. Escuchaba ávido, volvía a preguntar. Uno quiere saber siempre los detalles, nos dijo. Como en un espejo ensangrentado, la historia que Carlos Fernando le contaba, reflejaba la suya propia.

En San Salvador, sumamos a un tercer hermano de sangre, Alejandro Poma, para un diálogo entre los tres. Su padre, el empresario Roberto Poma, fue secuestrado el 27 de enero de 1977, en un operativo organizado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una de las facciones de la guerrilla salvadoreña.

Herido durante el secuestro, murió en cautiverio, y aun así sus captores siguieron adelante las negociaciones con su familia para el cobro del rescate, que fue pagado. Casi dos meses después, fue descubierto el sitio donde había sido enterrado su cadáver.

Alejandro dijo que cuando asesinaron a su padre apenas tenía cuatros años, y a tan corta edad no es posible fijar detalles que uno pueda recordar. Pero hay una diferencia entre recuerdo y memoria. Él guarda la memoria de aquellos hechos, aunque no los recuerda, una memoria cultivada con el ánimo de mirar hacia el futuro. Su convicción es que el futuro entre todos, en un país por años polarizado, no se puede construir con rencor.

En el 2012, al celebrarse el vigésimo aniversario de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra civil, Alejandro había escrito: “Rompamos el ciclo vicioso del resentimiento y la acritud; rechacemos a todos aquellos que lo fomentan y manipulan en detrimento de la sociedad. Librémonos de las actitudes y prejuicios que nos mantienen anclados a los aspectos nocivos del pasado”.

Héctor, cuando se dio la amnistía que beneficiaba a los paramilitares, entre ellos los asesinos de su padre, la respaldó, igual que promovió el sí en el plebiscito de los Acuerdos de Paz negociados entre el gobierno del presidente Santos y las Farc.

Aquella vez del primer encuentro entre Héctor y Carlos Fernando, Daniel Mordzinski hizo salir a Carlos Fernando y a Héctor a un patio, y pidió a los dos hermanos de sangre que se situaran frente a frente, mirándose a los ojos, y que se agarraran de los brazos. Y tomó la foto.

Ahora los hermanos de sangre son tres. Daniel está otra vez allí. Les pide que permanezcan en el escenario del teatro, y que se agarren de los brazos, mirando a la cámara. Los hijos que han hablado en el nombre del padre.

SERGIO RAMÍREZ

www.sergioramirez.com

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA