Opinión

El populismo punitivo del que diga Uribe

En materia de política criminal es una tendencia gobernar manipulando el miedo de los ciudadanos.

03 de octubre 2017 , 11:52 a.m.

‘Si Uribe fuera mujer’ fue la campaña lanzada a principios de agosto por la precandidata presidencial por el Centro Democrático (CD), María del Rosario Guerra. Como lo describió Yolanda Reyes en una excelente columna, esta transmutación es el claro ejemplo de que los precandidatos del CD están compitiendo por la unción de su jefe.

Sin embargo, esa campaña, a primera vista descabellada, tiene su lógica: la señora Guerra quiso dejar claro que es ella la fiel heredera del ideario uribista. Y es que dentro del CD, y en los sectores del No, hay matices, así estos parezcan imperceptibles, por lo acostumbrados que estamos a la polarización. No olvidemos que si bien en una coalición en campaña los matices no son tan relevantes, al momento de gobernar sí lo son.

Ya los cinco precandidatos del CD se pusieron de acuerdo para que sea Uribe el que escoja quien “deberá regir los destinos de la patria”. Sin embargo, los cinco precandidatos no superan el 4 % en intención de voto según la más reciente encuesta de Datexco. La respuesta “el que ponga Uribe” en las encuestas ha proporcionado un 11 %. Pero si a muchos colombianos “el que ponga Uribe” les da igual –al fin y al cabo es tan solo un títere más, dicen algunos–, dentro del CD no es tan evidente. Para Uribe no debe ser tan fácil ungir a su sosia. Como bien lo dijo 'Charo' Guerra, hay una clara unanimidad en ciertos asuntos, pero en temas sensibles, como por ejemplo el aborto, el matrimonio homosexual, los derechos de la mujer y de la población LGBTI, hay diferencias que incidirán en las disputas internas del partido o de la coalición.

Si a muchos colombianos “el que ponga Uribe” les da igual –al fin y al cabo es tan solo un títere más, dicen algunos–, dentro del CD no es tan evidente

Por eso, la segunda opción es realizar, el 19 de noviembre, una consulta interna entre los militantes del CD, que a la fecha cuenta con unos 650.000 simpatizantes. Y, como en ciertos temas sensibles es evidente la correspondencia con algunos sectores de las iglesias cristianas y del Partido Conservador, la tercera opción es justamente consolidar ese gran “frente amplio del No” y realizar una interconsulta en el mes de marzo u optar por un “consenso de San Carlos”: los que obtengan la mayor votación en las elecciones parlamentarias ponen al presidente; los segundos, al vicepresidente.

En cuanto a la paz, también hay matices: entre los que quieren “hacer trizas” el acuerdo y los que proponen cambios sustanciales o estructurales. Cualquiera de los dos es inaceptable, pero hay que reconocer que no son la misma cosa.

Pero si en algunos temas hay matices, en otros la unanimidad es la regla. Respecto a la seguridad, por ejemplo, las propuestas van todas en la misma dirección: propagar el populismo punitivo. Eso fue lo que se desprendió de la reciente “maratón democrática” en Fontibón. Como sabemos, los precandidatos del CD –acompañados por Uribe, que ha ido adquiriendo poco a poco la figura de chaperón–, están de gira por Colombia en una serie de foros sobre los más diversos temas. El 16 de septiembre fue el turno de Fontibón.

Allí, en materia de seguridad, 'Charo' Guerra propuso: más policías, más cámaras de seguridad, fortalecer la red de cooperantes, penalizar la dosis mínima, judicializar a los menores de edad, etc. Rafael Nieto Loaiza propuso modificar el código penal para que haya penas más fuertes, sobre todo para los reincidentes. Iván Duque, por su parte, dijo que una de las herencias nefastas del gobierno de Juan Manuel Santos será la impunidad: que los criminales no tengan sanción. Entiéndase por sanción varios años de cárcel.

Entonces, ¿qué es y cómo se manifiesta el populismo punitivo? En materia de política criminal es una tendencia a gobernar manipulando el miedo de los ciudadanos frente al delito: “todavía los indicadores de hurto y de extorsión siguen siendo muy altos en esta localidad como en el distrito capital”, decía Charo Guerra en Fontibón haciendo eco a esa tendencia.

El populismo punitivo se refleja en el incremento drástico de las penas para combatir la criminalidad, impartir justicia, combatir el narcotráfico, luchar contra el terrorismo o contra los delitos sexuales. Son mayores dispositivos de control en el espacio público, así como una obsesión por las políticas de seguridad. Ya se ha comprobado hasta la saciedad que las penas carcelarias no solucionan el problema, solo contribuyen al hacinamiento carcelario.

Cabe recordar que el populismo punitivo fue lo que se puso de presente en la campaña por el No en el plebiscito, cuando su gerente, Luis Carlos Vélez, afirmó que se había instrumentalizado la indignación y el odio para que “la gente saliera a votar berraca”.

Como lo ha sostenido el jurista italiano Luigi Ferrajoli, el Acuerdo de Paz no tenía por qué ser sometido a un plebiscito, pues la paz es un principio contramayoritario y, por lo tanto, no necesita el consenso de la mayoría; así que, por lo menos esta vez, aprendamos de este error y evitemos que sean el engaño, la manipulación y el miedo los que guíen nuestro voto en el 2018.

SARA TUFANO

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA