Opinión

Polarización

Esto no dejará de ser apenas un mapa si continuamos matándonos para callarnos.

28 de julio 2017 , 12:00 a.m.

De verdad que matarse por políticos son puras ganas de matarse. Defenderles las honras e imitarles las mañas, tenerles miedo a sus leyendas urbanas e insistir en sus verdades a medias son simples manifestaciones del tan humano afán de pertenecer a una de las dos barras bravas: de caer –para pisar algún piso– en la trampa de la polarización. 

En esta esquina, los mamertos ateos castrochavistas homosexualizadores que quieren entregarle esta bella patria al terrorismo. En esta otra, los fachos piadosos putintrumpistas homofobizadores que quieren quedarse con este pobre país aterrado. Y arriba, en las gradas, los gentíos que escupen epítetos a las muchedumbres que estigmatizan. Qué pérdida de vida: la polarización gana elecciones, sí, pero en tiempos de redes sociales, o sea en tiempos de campañas perpetuas, confunde, corrompe e iguala por lo bajo.

Desde el plebiscito de octubre, que tantos se tomaron como una revocatoria, hemos vivido en un infierno que es el banquete de los socios y los viudos y los satélites del poder: la tal polarización. Seguimos aturdidos. Parecemos resignados al asedio de esos politiqueros capaces de llamar “enemigos” a los colombianos que se les salen de las manos: la semana pasada un lengüilargo senador de la derecha, a quien pagamos 30 millones cada mes, amenazó a aquellos que osen cuestionar al jefe de su partido con las palabras “a todos los atenderemos”. Parecemos viviendo en Colombias paralelas que no hablan la misma lengua ni la misma ley ni la misma vocación a convivir, sí, pero estamos más que a tiempo de negarnos a ser soldados paranoicos de otra guerra ajena.

No hay polarización en los ascensores, ni en los cines, ni en los mercados ni en los buses, sino en las estrategias de los líderes inescrupulosos

No hay polarización en los ascensores, ni en los cines, ni en los mercados ni en los buses, sino en las estrategias de los líderes inescrupulosos: un país polarizado no es un país partido en dos, sino un país engañado, un país al que le están mintiendo.

Y mientras el politicastro citado simula una realidad en la que estamos condenados a ser lo uno o ser lo otro, y a “atendernos” hasta que quede en pie el más violento –y de paso monta la ilusión de que ambas partes tienen argumentos sólidos–, los neutrales y los superiores se van convenciendo de que sí hay dos lados y son igual de horribles: el chikunguña y el zika. Pero quién dice que un liberal no puede defender a Dios como defiende la ciencia y la razón y quién dice que la modernidad debe estar despojada de misterios y de revelaciones. Cuándo se decretó que un demócrata tiene que elegir la libre empresa o el Estado, la libertad o el orden. Dónde está la ley que obliga a reducir a “uribista” a quien no sea “progresista” o a “petrista” a quien no sea “peñalosista”: ¿estamos forzados a alinearnos como los desposeídos en el salvaje Oeste?

Hay cosas en las que estamos de acuerdo: las plegarias que elevamos por si acaso; el coraje inagotable de nuestros deportistas; la rabia de los trabajadores independientes ante aquellas fotocopias al 150 por ciento que son una broma macabra del sistema; la impotencia frente a la vieja telaraña de la corrupción; este alivio que sentimos en la noche porque nuestros hijos ya duermen en paz; este cansancio, Dios mío, ante tanta violencia; este amor disciplinado, tragicómico, conmovedor, por la familia que nos ha tocado en suerte: “loquieromucho”, mascullaba el señor Reyes, en la telenovela Los Reyes, cada vez que se cruzaba en las escaleras con alguno de los suyos.

Y hay cosas en las que debemos estar de acuerdo: que todos tenemos los mismos derechos; que esto no dejará de ser apenas un mapa si continuamos matándonos para callarnos; que “la polarización” no puede seguir siendo una manera de montar estados dentro del Estado, ni puede volverse otra guerra para no cumplir la ley.

RICARDO SILVA ROMERO
- www.ricardosilvaromero.com

MÁS COLUMNAS

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA