Opinión

Vino el Papa y nos reeducó

Gracias a su santidad, millones de gentes hoy están en auto-crítica por agresiones cometidas.

13 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

El dios de la lluvia y los huracanes maltrató a Miami, Houston, la Florida y al querido y bloqueado país cubano. Estamos en septiembre, un mes de amargos recuerdos. Un 11 septembrino, el militarismo facho violentó al pueblo de Chile, asesinó al médico y presidente Salvador Allende. Subió Pinochet, un bárbaro gobernando. Un 14 de septiembre murió Pablo Neruda y un 11 del mismo mes, en Nueva York, unos fanáticos línea seudorreligiosa, con dos aviones, derribó las torres.

Afortunadamente, un 6 de septiembre llegó a Bogotá el papa Francisco para reeducar a muchos que fueron bien educados, pero se extraviaron. Salí pifiado al imaginar que tendríamos desórdenes, tumultos y niños extraviados al llegar su santidad. La Policía en cuatro ciudades acertó, lograron un éxito organizativo como si fueran alemanes. La curia ayudó al éxito y las gentes respetaron la solemnidad de las misas.

Mi vecina ‘Tere’ González es muy cívica, cuida el parque vecino, recoge cuotas, paga al jardinero y ama a Bogotá. En el supermercado me comentó: “A Peñalosa lo que es de Peñalosa: le debemos mil aplausos porque como alcalde anfitrión tuvo gran éxito”. Mucho le ayudaron Ignacio de Guzmán, la curia y el clero. Maricarmen, católica madrileña, opinó: “Muy solidario el Papa con los colombianos humildes, los encantó al hablarles como su amigo-pastor y reeducó en lo que muchos fallan, en lanzar al adversario político o futbolero rudos adjetivos”. Gracias a su santidad, millones de gentes hoy están en auto-crítica por agresiones cometidas, revivieron su lealtad católica y prometen pacifismo de verdad.

Me lo dijo mi pareja Lulita Arango-Arango, antioqueña y católica militante: “Escuchando al Papa reviví mi catolicismo juvenil cuando decidí estudiar medicina”. Igual les pasó a millones. Gran tarea educativa logró su santidad. Pidió a la juventud que proteste los derroches y lujos del poder. Aleluya: censuró a esos ‘Ñoños’, que saquean los hospitales, ambulancias, obras y los almuerzos de los colegiales.

Mañana, el 44 aniversario-funeral de Salvador Allende, Víctor Jara y Pablo Neruda, tres talentos que apoyaron las causas populares. De Neruda, lean su libro Confieso que he vivido; allí, el poema 8: “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”. ¡Son libres de escoger a quién dedicárselo!

PONCHO RENTERÍA

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