Opinión

No disparen al pianista

¿Es demagogia mostrar fotos haciendo una caridad?

05 de abril 2017 , 12:00 a.m.

Salvo Basile trabajó en películas italianas con el talentoso Bud Spencer. Juntos hicieron películas con duros sheriffs, caballos salvajes y hombres intrépidos con tremendos pistolones, los ídolos de Gary Cooper y Burt Lancaster. Me contaba Salvo que en las tabernas del oeste americano había este letrero: ‘No disparen al pianista, que él hace lo mejor que puede’.

Y no dudo de que el hijo del Presidente, el economista Martín Santos, como el pianista de Arizona, hace lo mejor que puede cuando defiende a su padre y al Gobierno. Al joven Martín le han censurado, vía trinos, que el lunes colgara en su tablero unas fotos donde él y su madre, Clemencia de Santos, reparten en Mocoa ayudas a la gente. Le llovieron censuras: que estaba haciendo política, que demagogia, etc.

Y ellas discutieron en la peluquería señorera: ¿es demagogia mostrar fotos haciendo una caridad? Nueve de 15 señoras defendieron a Martín Santos. “Ajá, si él no lo cuenta, no lo saben”, soltó una cartagenera santista. En cambio, la barranquillera Josefina Frahan se despachó diciendo: “Eso de Martín, dar mercados con foto, es malucón. La caridad debe ser discreta, y si él quiere ayudar en serio que viva tres meses en Mocoa y supervise las ayudas económicas, de alimentos y de salud para que no les metan más golazos a su gobierno, como los que sabemos”. La aplaudió la peluquería. Yo también.

Hoy, millones de gentes buenas quieren ayudar, pero les ronda un pánico. ¿Se robarán las ayudas que damos?

Si él acepta ese reto, eso funcionará mejor. Aleluya: que se radique allá y preste ese servicio cívico. La picante Adriana Tono dijo: “Martín Santos ya se gozó las mieles, que devuelva y, ¡anda!, a Mocoa”. El país está aturdido por la tragedia. Y abonen que el presidente Santos ha estado pilísimo. Allí pasó 18 horas seguidas, al lado de los sobrevivientes, con el mando y dirigiendo en la emergencia. Duro estar entre el lodo, los malos olores y los signos de la muerte a 30 centímetros.

Es la hora de ser solidarios y generosos. Hoy, millones de gentes buenas quieren ayudar, pero les ronda un pánico. ¿Se robarán las ayudas que damos? Para evitar esas amargas noticias es que Martín Santos debe estar en Mocoa como asistente –y gratis– del gran jefe, el ministro Villegas. Voces de muerte rondaron por el Putumayo. Esas buenas gentes esperan nobleza de ustedes y del Gobierno. ¡Y ojalá sobre esa tragedia no caigan los chanchullos!

PONCHO RENTERÍA

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