Opinión

Duque no tiene secretos

Sus respuestas muestran un real conocimiento de los problemas del país y cómo enfrentarlos.

22 de junio 2018 , 12:00 a.m.

Celebré con gran alegría la victoria de Duque. En cambio, me pareció desastrosa la derrota de Colombia en el Mundial de fútbol. El martes, antes de tomar el desayuno, me senté a mirar por televisión el esperado partido de nuestra selección contra Japón. Desde el comienzo, me sorprendió ver a nuestros desesperados futbolistas corriendo detrás del balón y perdiéndolo a cada instante, casi siempre sin que apareciera en su juego una estrategia bien articulada. Espero que el domingo, cuando enfrentemos a Polonia, los dirigidos por Pékerman levanten su nivel y vuelvan a encontrar el juego colectivo que nos puso a soñar con superar la brillante actuación en Brasil 2014.

Al contrario, la entrevista de Iván Duque con un Yamid Amat más formal y serio que nunca nos llenó a todos de gozo. El nuevo presidente no se limitó a dar las respuestas comunes a los políticos de siempre. No dijo, por ejemplo, “arreglaremos los problemas en el campo de la salud”; tampoco, “mejoraremos las condiciones de las clases menos pudientes” o “elevaremos los actuales niveles de educación en el país”. Las vagas palabras que se lanzan desde los balcones suscitan entre los ciudadanos vivas esperanzas que se marchitan con el tiempo, provocando decepciones y descontentos. Ocurre lo mismo con la paz. ¿Quién no la quiere? ¿Quién no la espera? Pero sucede que no obstante la buena noticia que tuvo para el mundo el acuerdo firmado con las Farc, las noticias de guerra no se han terminado en Colombia. Los territorios que antes estaban bajo el control de las Farc ahora son tomados por sus disidentes, por el Eln, o por las ‘bacrim’ que se pelean entre sí por la producción y el tráfico de la coca. Se comprende que la paz no acompaña el llamado posconflicto en regiones que cubren la mitad de nuestro territorio. Al mismo tiempo, robos y atracos abundan en nuestras ciudades.

Ante esta cifra, que provoca alarma en Estados Unidos, Duque considera insuficientes las simples medidas de erradicación manual, de modo que propone adelantar la fumigación aérea.

Lo sorprendente en las entrevistas que sin aspavientos concede Duque, después de su triunfo, es que sus respuestas muestran un real conocimiento de los problemas del país y cómo enfrentarlos. Cuando habla de las deficiencias en el sistema de salud sabe qué motivos las causan y expone las soluciones para que las EPS tengan una estricta vigilancia del Gobierno. En materia económica da soluciones reales para elevar su crecimiento aliviando las cargas tributarias, tanto para las pequeñas y medianas empresas como para las inversiones extranjeras, que podrían crecer en un 30 por ciento. A la vez, expone las medidas para disminuir el gasto público que desangra a la nación.

En una entrevista posterior con Claudia Gurisatti en el canal internacional NTN 24, Duque abordó el gravísimo problema del narcotráfico que afecta a Colombia. Su relación con los carteles mexicanos y europeos, además del tránsito impune que han logrado en Venezuela, explica que los cultivos de coca hayan aumentado considerablemente a más de 188.000 hectáreas. Ante esta cifra, que provoca alarma en Estados Unidos, Duque considera insuficientes las simples medidas de erradicación manual, de modo que propone adelantar la fumigación aérea. Para no provocar daños en la población –motivo de su suspensión por el actual gobierno–, se tendrá la ayuda de laboratorios americanos. Es una apuesta valiente que puede tener resultados.

Duque, en efecto, no esconde secretos. No retrocede en calificar el gobierno de Maduro de una atroz dictadura. Pero, a la vez, no busca conflictos bélicos con el tirano. Se propone alentar contra él, de manera efectiva, el apoyo de países y órganos internacionales. En tal sentido visitará al actual presidente del Perú, Martín Vizcarra, a Sebastián Piñera en Chile y a su amigo Mauricio Macri en Argentina. También buscará un fondo de asistencia humanitaria para los hermanos venezolanos que han emigrado a Colombia.

Otro problema que abordará sin rodeos es la JEP, organismo cuya acción provoca inquietud. También, el acuerdo de paz con las Farc: lejos de hacerlo trizas, solo se propone modificar o corregir algunos artículos amañados, que dejan en la impunidad a los autores de crímenes atroces.

En síntesis, con Duque le abrimos por fin puertas a un nuevo país.

PLINIO APULEYO MENDOZA

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