Opinión

Corea del Sur y Colombia

Dos razas tan distintas estrecharon lazos de hermandad, fundidos en la primera línea de batalla.

15 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Entre 1950 y 1953, Corea del Sur era un país inviable que enfrentaba una de las guerras más sangrientas de la historia militar; se estima que murió el 15 % de sus habitantes, que para la época eran aproximadamente 20 millones. 

Su PIB estaba por debajo del de la gran mayoría de los países de Latinoamérica y era uno de los más pobres del mundo, pero de manera sorprendente hoy es la economía 12 del planeta, un país desarrollado y líder no solo en ciencia y tecnología, sino también ícono en la educación enfocada en principios y valores, el respeto por la familia y la autoridad, y la formación de líderes ágiles, adaptables, con pensamiento estratégico y visión; pero, sobre todo, un país profundamente espiritual, donde casi la mitad de la población profesa la fe cristiana; un pueblo transformado por la palabra de Dios que inspira e impacta naciones de todos los continentes, incluida Colombia, con su ejemplo de emprendimiento, disciplina e innovación.

Un 25 de junio de 1950 su historia cambió para siempre, pues fueron invadidos de manera repentina por Corea del Norte, que, al cruzar el paralelo 38, originó una cruenta confrontación en la cual intervinieron EE. UU., la Unión Soviética y China, y que culminó con la firma de un armisticio el 27 de julio de 1953. Colombia fue el único país de América Latina que, atendiendo el llamado de la ONU, envió un batallón de valientes, el extraordinario Colombia n.° 1 y la fragata Almirante Padilla, que desembarcaron en Pusan al mando del teniente coronel Jaime Polanía un 16 de junio de 1951. En total fueron 4.314 combatientes, de los cuales murieron 131, heridos 439 y 69 desaparecidos, de los cuales 28 fueron hechos prisioneros y posteriormente recuperados mediante un canje.

Hoy, Corea de Sur es la economía 12 del planeta, un país desarrollado y líder no solo en ciencia y tecnología, sino también ícono en la educación enfocada en principios y valores.

Unas tropas corajudas que se integraron rápidamente al regimiento de infantería n.° 21, de la división 24 del Comando de las Naciones Unidas, liderado por el mítico general Douglas MacArthur, quien en suelo surcoreano tuvo una de sus mayores victorias militares, el desembarco anfibio en Inchon el 15 de septiembre de 1950, que hizo retroceder a los norcoreanos y recuperar a Seúl, pero también en el Lejano Oriente, un año después, en 1951, vio el final de su brillante carrera militar por contrariar públicamente al presidente Truman.

Los soldados colombianos dejaron marcada con su sangre tierras coreanas, y allí dos razas tan distintas estrecharon lazos de hermandad, fundidos en la primera línea de batalla. Fueron heroicos en Old Baldy, el duro combate que dejó 222 bajas, y la gloria los cubrió para siempre, amén de las lecciones aprendidas y las nuevas tácticas y equipo que nos legó haber participado, con hombres tan destacados como los generales Valencia Tovar y Ruiz Novoa, entre muchos otros, quienes aportaron activamente durante el proceso de transformación que tuvieron nuestras Fuerzas después de la guerra.

Cómo nos quieren y admiran los surcoreanos, cómo valoran que Colombia, por medio de sus soldados y marinos, junto a 15 países más les hayan dado la libertad. Un país muy lejano, casi inalcanzable por la distancia, pero que al compartir con su gente lo hacen cálido y cercano, como si hubiésemos nacido en un mismo territorio.

Ver ahora desfilar juntas a las dos Coreas durante la ceremonia de apertura de los Juegos olímpicos de invierno en la ciudad de Pyeongchang, algo impensable, es un mensaje de reconciliación para el mundo entero.

Cómo nos enorgullece que Colombia haya enviado una delegación de deportistas, justamente, al mismo territorio ubicado a 14.961 kilómetros de nuestra patria, donde hace 66 años un grupo de valientes soldados lucharon con bravura por la libertad de un pueblo hermano. Esa hazaña debe ser enseñada y recordada por siempre a nuestros niños y a los compatriotas de todas las edades.

CORONEL PEDRO JAVIER ROJAS GUEVARA
* Agregado de Defensa, Militar, Naval y Aéreo de Colombia en la R. P. China

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA