Opinión

Machitos

Ni putas, ni trofeos, ni objetos de deseo. Sencillamente mujeres de carne y hueso.

17 de abril 2017 , 01:59 a.m.

Tengo el estómago revuelto y la cabeza dándome vueltas de tanta pensadera sobre lo que estamos padeciendo las mujeres de esta época. Leo y releo la historia de los 20 meses de tortura que vivió Claudia Giovanna antes de ser asesinada y no entiendo qué diablos es lo que nos pasa a las mujeres colombianas.

¿Por qué soportamos torturas físicas y psicológicas de nuestros compañeros de cama?, ¿por qué dejamos que nos amenacen con cuchillos, que nos encierren en el carro, que nos aíslen días enteros sin poder comer, ni ir al baño?, ¿por qué dejamos que nos celen compulsivamente, que nos prohíban tener amigos, que nos quiten la posibilidad de pasear hasta con el perro y con el gato?, ¿por qué dejamos que nos estrujen, que nos empujen, que nos peguen golpes hasta dejarnos llenas de morados?, ¿por qué soportamos tantas humillaciones y maltratos?

¿Y por qué, cuando finalmente nos quejamos, nadie hace nada y todo termina en un vil asesinato?, ¿por qué nos falla el Estado, por qué nos falla la sociedad, por qué nos fallan los medios de comunicación, por qué nos fallan nuestras propias familias, por qué nos fallan nuestras propias mamás, por qué nos fallan el resto de mujeres que ven con mirada inquisidora el maltrato del que somos víctimas a diario?

¿Por qué nos fallamos nosotras mismas, por qué nos avergonzamos de sentirnos víctimas, por qué somos tan masoquistas y nos quedamos al lado de unos tipos que nos doblegan y nos humillan?, ¿por qué creemos que también tenemos la culpa?, ¿por qué aún pensamos que somos parte del pecado, como nos lo vendieron por siglos con Adán y Eva, la más estúpida novela de ficción que se haya escrito en contra nuestra?

¿Por qué somos tan ingenuas –o tan engreídas– de creer que algún día van a cambiar? ¿Qué nuestro amor los hará transformar? ¿Acaso somos hermanitas de la caridad, que con esa obra vamos a alcanzar la eternidad? ¿O nos creemos la Virgen María, que a punta de lágrimas y sufrimiento haremos el milagro y cambiaremos feminicidas por hombres santos?

¿Por qué aún pensamos en cuentos rosa, donde el amor de la bella transforma finalmente a la bestia?, ¿por qué sentimos que la vida solo tiene sentido al lado de un hombre, así sea a los puños, codazos y golpes?, ¿por qué creemos que nosotras solas no valemos nada, que sin hombre en la cama somos amargadas, solteronas, resentidas, irritadas y además anorgásmicas?

¿Cuántos pajazos mentales más nos tenemos que echar para seguir dejándonos matar?, ¿cuántos más para seguir siendo víctimas de violencia intrafamiliar?, ¿cuándo vamos a entender que el amor no duele, no sangra, no encierra, no aísla, no humilla, no domina, no aplasta, no somete, no mortifica, no abochorna, no avergüenza, no lastima?

¿Cuándo nos vamos a aprender a valorar?, ¿a no dejar que los hombres nos sigan tratando como putas, trofeos y objetos del deseo en nuestro machista platanal?, ¿cuándo vamos a entender nosotras mismas que somos mujeres, seres de carne y hueso, y no parte de su propiedad o su terreno? ¿Cuántas Claudias más se necesitan para que nos pellizquemos y empecemos a cambiar esta sociedad enferma de machismo, misoginia y desprecio por nuestro género?

PAOLA OCHOA@PaolaOchoaAmaya

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