Opinión

California, no Colombia

Que descertifiquen a Hollywood, la gran máquina de promoción de la coca en el mundo.

18 de septiembre 2017 , 01:25 a.m.

Un osito de peluche metiendo coca. Un campeón olímpico metiendo coca. Un capitán de avión metiendo coca. Un corredor de Wall Street metiendo coca. Un ingeniero robótico metiendo coca. Un grupo de amigas metiendo coca. Unos estudiantes de leyes metiendo coca. El ‘hacker’ más brillante metiendo opio y coca. Hollywood se ha convertido en la mayor máquina de promoción de las drogas, pero ahí sí los gringos se hacen los de la vista gorda.

Porque mientras Trump amenaza a Colombia con la descertificación por el aumento de las matas de coca, olvida que en California está la gran agencia de publicidad de las drogas. Y es que ningún producto –por bueno que sea– logra ser así de exitoso sin una buena campaña de publicidad, propaganda y mercadotecnia.

¿O quién no ha visto a Scarlett Johansson meter coca en su última película, como si fuera lo más sexi y divertido del planeta? ¿O quién no ha visto a Denzel Washington meter perico antes de pilotear un avión, y luego evitar valientemente que se destutane contra la tierra? ¿O quién no ha visto a Leonardo DiCaprio esnifar línea tras línea en ‘El lobo de Wall Street’, y luego tener el mejor sexo del planeta?

¿Han visto una película donde aparece un osito de peluche metiendo coca? ¡Un oso de peluche! El mismo que tienen mis hijos y cientos de niños en el mundo, pero que a Hollywood se le ocurre ponerlo a meter coca y marihuana como si fuera lo más divertido, juguetón y entretenido.

Eso es Hollywood: una máquina de promoción de la coca como no se veía desde las épocas glamurosas del cigarrillo. Una industria que nos vende porquerías como lo más sexi, erótico, entretenido y divertido del universo. Una publicidad constante del gran coctel molotov favorito de nuestros juristas y políticos: drogas, rumba, plata y sexo.

Si no fuera por Hollywood, las matas de coca no proliferarían como arroz. Si no fuera por sus películas, series y estrellas, no habría tantos consumidores dispuestos a pagar entre 60 y 80 dólares por gramo de cocaína. Si no fuera por su bombardeo constante de imágenes, las drogas no tendrían semejante demanda ni nosotros tendríamos que lidiar con todas esas hectáreas.

Lo que no cuenta Hollywood, sin embargo, es cómo hacen para transformar esas matas en polvo blanco: mezclándoles acetona, ácido sulfúrico, kerosene, gasolina, hipoclorito de sodio, carbonato de potasio, amoniaco y todo tipo de químicos y porquerías que son dañinas para la salud y son las que realmente los terminan matando.

También olvidan contar cómo la calidad de la cocaína colombiana es cada vez peor: la última moda es mezclarla con drogas veterinarias, con opioides letales –como el fentanilo– y con drogas para el corazón. Hasta con carne humana, según reveló hace poco una investigación de la cadena ABC News en Los Ángeles y diferentes ciudades norteamericanas.

Pero eso sí no lo muestra Hollywood. Ni de eso se da cuenta Donald Trump. El hombre al frente de la Casa Blanca tiene sus ojos puestos en Colombia, pero no en las pantallas de su cine y televisión.

PAOLA OCHOA@PaolaOchoaAmaya

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