Opinión

Título de la obra...

Además de cambiar balas por votos, debemos convertir campos minados en centros educativos...

27 de febrero 2017 , 01:28 p.m.

Escena 1. En alguna reunión del Consejo Nacional de Reincorporación, en el que están el Gobierno y la guerrilla, la oferta educativa para las Farc se pone entre los temas prioritarios en la agenda. En varios momentos y escenarios, el mando de las Farc ha comenzado a manifestar interés en que sus tropas accedan a capacitación técnica y a que sus saberes obtenidos en la vida militar (alfabetización, enfermería, comunicaciones, logística, ganadería, agricultura, mecánica, infraestructura básica, ranchería, etc.) se puedan homologar para convertirse en oficios productivos en la vida civil. También se proponen llevar esa oferta educativa a las comunidades donde vivirán, y que las oportunidades no se queden en sus militantes.

Escena 2. En cada zona veredal de normalización se están previendo la infraestructura (canchas, aulas, cubículos, bibliotecas modulares, mobiliario provisional, etc.) y los recursos humanos y logísticos de varias entidades del Estado, para que haya actividades educativas y culturales formales e informales inmediatas, y para que de esas actividades surjan programas educativos y de formación laboral cuando se terminen las zonas. Más que organizar de modo impecable campamentos con un área de atención de salud e identificación urgentes, un área parecida a un alojamiento militar que se extingue, y un área de servicios sociales y educativos que se van proyectando a una nueva vida comunitaria permanente, las zonas son en sí mismas una mezcla de negociación política, encuentro de realidades ajenas y proceso de organización sobre la marcha (con bailes y conflictos, como son los procesos de cambio en los seres humanos). Y se están definiendo en lo operativo a medida que se va aclarando la magnitud de la tarea. En todo caso, una dimensión educativa de la reincorporación sucederá en medio de la concentración, el desarme y la búsqueda de proyectos de vida colectivos e individuales, en áreas de muy difícil acceso. Eso es un hecho.

Escena 3. Reuniones en Bogotá extensas y difíciles entre la Consejería Presidencial para el Posconflicto, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la Agencia Colombiana para la Reintegración (la entidad con más experiencia en el tema), el Ministerio de Educación, el Sena, el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Cultura, entre las entidades existentes, y un diálogo inédito con nuevas instancias que comienzan a existir, como los consejos de reincorporación y de seguimiento a la implementación. Allí queda claro que las lógicas estatales de la planeación y la contratación, las prioridades presupuestales y la coordinación burocrática, harán muy difícil llevar la voluntad institucional al mundo rural donde se ha vivido el conflicto y que cumplir los acuerdos de paz y evitar que se reinvente la guerra es un desafío descomunal para el Estado colombiano.
Escena 4. Thania Vega, senadora del Centro Democrático, circula un video que muestra a un grupo numeroso de hombres y mujeres uniformados que se desplazan con fusiles, ametralladoras y lanzagranadas hacia un planchón para cruzar un río, y que saludan a quienes los graban. El tuit indignado dice: “Narcoguerrilleros de las Farc en el Meta se movilizan a zona de concentración fuertemente armados”. ¡Qué gran noticia senadora! Están por entregar esas armas. Y cuando las entreguen y se hagan la pregunta ¿qué vamos a hacer para ganarnos la vida?, podemos proponernos que el estudio y el trabajo honesto sean la única opción, tras un proceso exitoso que incluya la genuina reconciliación.

La cosa hoy es frenética. Muchas entidades del Estado se afanan por acoplar sus planes y presupuestos. Hay dificultades de organización. Y entretanto, tener datos definitivos sobre número y perfil de los guerrilleros que participarán en actividades formativas y organizar una oferta educativa que responda a sus necesidades requiere esperar a que la gente llegue, a que gane confianza, a que se pueda caracterizar, a que las instituciones del Estado entiendan sus lógicas y a que ellos asuman en serio, como parte de su nuevo proyecto de vida, un plan de estudios concreto. Para unos será difícil y para otros mucho más, pero las tasas de reincidencia en actividades al margen de la ley nos dirán a todos si lo logramos (los nuevos estudiantes, sus maestros, las instituciones y la sociedad).

Título de la obra: además de cambiar balas por votos, debemos convertir campos minados en centros educativos, camuflados en overoles y oplotecas en laboratorios y bibliotecas. Y este primer momento que estamos viviendo de concentración, desarme y reincorporación temprana es definitivo.

Óscar Sánchez
* Coordinador nacional de Educapaz
@OscarG_Sanchez

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