Opinión

Muebles viejos

Santos será uno más del directorio telefónico. Adiós servidumbre que les cuela el aire.

14 de julio 2018 , 12:00 a.m.

El presidente Santos y familia están próximos a regresar a la “abyecta condición de peatones”. Se les acaba su cuarto de hora. Los espera el asfalto.

A partir del 7 de agosto pasan al sector privado del que habló el expresidente Samper: privado de secretaria, de escoltas, de todo.

A mercar de su propio bolsillo y a pagar servicios como cualquier vecino de Las Cruces. Santos será uno más del directorio telefónico. Adiós servidumbre que les cuela el aire.

Dejará el poder con Nobel de Paz, así no ‘haiga’ paz, para decirlo con ‘Tirofijo’. El inminente ‘mueble viejo’, como llamó López Michelsen a quienes pasan de Palacio a la llanura, tendrá óptima compensación pues se dedicará al mejor oficio del mundo, el de abuelo primerizo de Celeste. (Como soy cuatro veces abuelo, me alquilo para dar cartilla, descuentos para desempleados).

A partir del 7 de agosto pasan al sector privado del que habló el expresidente Samper: privado de secretaria, de escoltas, de todo.

A Juanma lo espera un segundo destino que en Colombia dura más que el rencor: el de expresidente. Cómo rendirá que hasta el mandatario electo, Iván Duque, le llevó saludos al rey de España de parte del “presidente Uribe”.

Y de Pastrana, al que iba olvidando. Que Uribe lo quiere mucho, supo el rey por boca del nuevo inquilino palaciego. Y se fue a hacer la 21 en el Bernabéu.

En internet compararon el tierno osezno de las saludes con el oso del sacoleva –¿comprado en San Victorino?– que lució el presidente Uribe en un acto oficial en Madrid, flanqueado por el rey Juan Carlos y el entonces príncipe de Asturias.

En otros países, los ex se dedican a acariciar el gato, a cobrar duro por conferencias jartas sobre liderazgo y yerbas afines, y a escribir sus memorias porque si uno no escribe la historia dizque se la escriben, dice el lugar común.

Las memorias tienen un inevitable destino final: las librerías agáchese. En una de Medellín encontré las de Ernesto Samper 'Aquí estoy y aquí me quedo'. Las tengo cuñando una mesa coja. El librero me pidió cinco mil pesos. “¿En cuánto le sirve?”, me preguntó al verme retrechero, como la Monita del 8.000. Casi me arrebata la billetera cuando le ofrecí tres mil.

Santos, inminente ‘mueble viejo’, le dice adiós a su parche en el barrio San Agustín. Anda en el tsunami del trasteo. Imposible envidiarlo. Eso sí, pobres los nuevos vecinos. Duelos les mando.

ÓSCAR DOMÍNGUEZ GIRALDO

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