Opinión

Sea o no sea él

Detrás del exmandatario hay muchas sombras que como sombras muy probablemente permanecerán.

30 de enero 2018 , 12:00 a.m.

“Omito comentar sobre el burdo ataque político, he sido decente con las mujeres a lo largo de mi vida. Nuestra oficina de prensa debe publicar viajes presidenciales en cuya comitiva estuvo la señora, nombre de las personas que estaban a cargo de la seguridad y sus obligaciones”; cito a Álvaro Uribe Vélez y, la verdad, no entiendo nada. No veo explicación ni aclaración alguna. El senador ni siquiera lamenta lo ocurrido a ‘la señora’. ¿Publicar un listado de viajes –me pregunto– qué clase de prueba es?

En cuanto a la decencia, cuenta Héctor Abad Faciolince en su 'El olvido que seremos' lo siguiente: “Para Vicky, (LAS SERENATAS) de un tal Álvaro Uribe, muy bajito, que se moría por ella, pero ella no por él, porque le parecía muy serio y, sobre todo, muy bravo. “Como usted no me hace caso, le dijo el hombre una vez, “la voy a cambiar”. Y le puso Vicky a su mejor yegua, porque a él le gustaban los caballos sobre todas las cosas, y decía: “Ahora monto en Vicky todas las semanas”.

No es fácil lidiar con personajes como Álvaro Uribe Vélez y sus recogebolas, como José Obdulio, Londoño Hoyos y otros tantos miles. Detrás del exmandatario hay muchas sombras que como sombras muy probablemente permanecerán. Y está bien que así sea, sin pruebas no hay paraíso. Sin embargo, hay que seguir horadando, pues el listado de –llamémoslas irregularidades– es muy grande. Por el momento, hemos de darle el beneficio de la duda. Gústenos o no.

Se trata de un personaje público con un poder desmesurado; pero ¿acaso el poder ha tenido alguna vez mesura?

Se trata de un personaje público con un poder desmesurado; pero ¿acaso el poder ha tenido alguna vez mesura? A pesar de que me indigna, confío en que tarde o temprano la verdad en torno a su gestión saldrá a la luz. Mientras tanto, más vale dar la pelea en el día a día luchando contra las noticias falsas de aquellos que denominé sus recogebolas, en muchos casos en boca ajena, como la carta de su hijo defendiendo la decencia de su padre frente a las mujeres. Y dudo que haya sido escrito por su hijo, porque tiene las redundancias lingüísticas típicas del obdúlico senador asesor del senador mayor.

Paciencia es lo que recomiendo. Ya vendrá el tiempo en que podamos esclarecer el oscuro panorama que se agita en torno al expresidente Uribe.

Nota: se viene un año difícil, muy, por decir lo menos. Violencia en la oratoria y violencia en todos los campos.

MAURICIO POMBO

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