Opinión

Líderes narcisos

Petro es definitivamente populista, como lo es Uribe, y ambos tienen en común sus desbordados egos.

13 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Creo, y puedo estar equivocado, que ideológicamente estoy cerca de lo que se conoce de manera difusa como izquierda. Y lo digo por una sencilla razón: la derecha, bien sea el doctor Uribe, el fanático Ordóñez o la insoportable Ramírez, no me despierta nada. Son oscuros, así como poco claras las intenciones de la llamada izquierda.

Pero, sin embargo y con embargo, no creo en el señor Petro. Pésimo alcalde en una seguidilla de tres izquierdistas en el poder. De buen senador terminó como mediocre gobernante. Seguiré votando por la izquierda en lo que respecta a los órganos legislativos, pero nunca más para una función ejecutiva. Excepción hecha de Antonio Navarro Wolff.

Petro es definitivamente populista, como lo es Uribe, y ambos tienen en común sus desbordados egos. Los dos son autoritarios e incapaces de delegar. El uno basa su discurso en el ‘socialhablamierdismo’ y el otro, en la amenaza y en trampas mentirosas.

Seguiré votando por la izquierda en lo que respecta a los órganos legislativos, pero nunca más para una función ejecutiva.

En su novela 'El impostor', Javier Cercas hace la siguiente descripción de lo que significa el narcisismo. Parece una psicorradiografía del candidato Petro y del expresidente Uribe:

“... Por supuesto, el narcisismo no es una forma de locura; es, más bien, un trastorno de la personalidad, una simple anomalía psicológica. Se caracteriza por la fe ciega y sin motivo en la propia grandeza, por la necesidad compulsiva de admiración y por la falta de empatía. El narcisista posee un sentido exagerado de la propia importancia, practica el autobombo sin pudor, a todas horas y con cualquier excusa y, haya hecho lo que haya hecho, espera ser reconocido como un individuo superior, admirado sin resquicios y tratado con unción. Además de tender a la arrogancia y la soberbia, cultiva fantasías de éxito y poder ilimitado y, reacio a ponerse en la piel de los demás, o incapaz de hacerlo, no duda en explotarlos, porque considera que las normas que rigen para ellos no rigen para sí mismo. Es un seductor imparable, un manipulador nato, un líder deseoso de captar seguidores, un hombre sediento de poder y de control, casi blindado frente al sentimiento de culpa”.

Confío en Sergio Fajardo y no me cabe duda de que Humberto de la Calle es un buen candidato. Este año electoral va a ser difícil y, a la vez, definitivo.

MAURICIO POMBO

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA