Opinión

Despedirse del poder

Son muchos los expresidentes colombianos y otros políticos que se resisten a alejarse del poder.

08 de mayo 2018 , 12:00 a.m.

El 20 de enero de 1830 se despedía Simón Bolívar: “Colombianos, hoy he dejado de mandaros. Veinte años ha que os he servido en calidad de soldado y magistrado. En este largo periodo hemos reconquistado la patria, libertado tres repúblicas, conjurado muchas guerras civiles, y cuatro veces he devuelto al pueblo su omnipotencia, reuniendo espontáneamente cuatro congresos constituyentes. A vuestras virtudes, valor y patriotismo se deben estos servicios; a mí la gloria de haberos dirigido”.

Hoy estamos a la espera de una carta de despedida contemporánea, ojalá cuando se posesione el siguiente gobierno. Diría así: Treinta y seis años ha que os he servido en calidad de soldado, alcalde, gobernador, presidente y senador. En este largo periodo hemos reconquistado la patria, subyugado una republiquita, generado muchas guerras civiles, y cuatro veces he devuelto al pueblo su impotencia, reuniendo espontáneamente cuatro congresos. A mis virtudes, valor y patriotismo se deben estos servicios; a mí la gloria de haberos dirigido.

Sigue Bolívar en su carta: “El congreso constituyente que en este día se ha instalado se halla encargado por la Providencia de dar a la nación las instituciones que ella desea, siguiendo el curso de las circunstancias y la naturaleza de las cosas. Temiendo que se me considere como un obstáculo para asentar la República sobre la verdadera base de su felicidad, yo mismo me he precipitado de la alta magistratura a que vuestra bondad me había elevado”.

Y el otro personaje, cuya carta esperamos, diría: el gobierno que hoy se ha instalado se halla encargado de dar a la nación las instituciones que deseo, siguiendo el curso trazado por mí. Sin temer ser considerado un obstáculo, yo mismo me he elevado a la alta magistratura en cuerpo ajeno a que vuestra bondad me ha precipitado.

Y agrega Bolívar, y, por qué no, nuestro personaje: “Colombianos: he sido víctima de sospechas ignominiosas, sin que haya podido defenderme la pureza de mis principios. Los mismos que aspiran al mando supremo se han empeñado en arrancarme de vuestros corazones, atribuyéndome sus propios sentimientos”.

Son muchos los expresidentes colombianos y otros políticos —con una notable excepción— que se resisten a alejarse del poder. Los colombianos les agradeceríamos que hicieran uso de su buen retiro.

MAURICIO POMBO

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