Opinión

Razones para la confianza

Somos un país que maneja la economía con responsabilidad y así nos evalúan desde el exterior.

21 de mayo 2017 , 06:44 a.m.

Aunque el crecimiento económico durante el primer trimestre del año no deja contento a nadie, no podemos perder de vista que la economía ha tenido que ajustarse a un choque muy fuerte, quizás el más fuerte desde la Gran Depresión de los años treinta.

Puesto en términos muy simples, pero alarmantes, por causa de la caída del petróleo y del colapso de nuestros vecinos, el país perdió la mitad de sus exportaciones. Si no hubiéramos adoptado las políticas adecuadas, habríamos tenido una verdadera crisis.

Sin embargo, evitar una crisis no puede ser motivo de complacencia. Nuestro crecimiento actual es insuficiente para resolver los problemas sociales del país y para mejorar la calidad de vida de todos los colombianos. Por eso, estamos actuando en varios frentes para crecer más rápidamente en el corto, mediano y largo plazos.

En primer lugar, las tasas de interés que efectivamente cobran los bancos deben bajar a la mayor rapidez posible. El Gobierno ha dejado claro que, en el caso de las tarjetas de crédito, cobrar la tasa de usura para todos los deudores es inaceptable.

En segundo lugar, las comisiones económicas del Congreso aprobaron la adición presupuestal que permitirá que la inversión del Gobierno crezca 12 % este año, en vez de caer 3 % como estaba previsto en el presupuesto original. En parte, esta mayor inversión es posible gracias a una reducción en el pago de intereses frente a lo presupuestado, pues las tasas de los TES a 10 años han bajado de más de 7 % en diciembre a cerca de 6 % hoy. Esto demuestra que la responsabilidad fiscal, pese a lo impopular que pueda ser, paga con creces con beneficios a todos los colombianos.

Esperamos que este miércoles la plenaria de la Cámara de Representantes apruebe el proyecto de Acto Legislativo que permitirá liberar recursos de regalías hasta por $ 1,5 billones, que hoy se encuentran en caja sin ningún uso productivo, y transformarlos en obras civiles en las zonas rurales del país. Esto también estimulará la economía. Ese mismo día, la Financiera de Desarrollo Nacional aprobará un mecanismo que permitirá que bancos internacionales sin presencia en el país puedan financiar en pesos las 4G. Esto ayudará a que más proyectos cuenten con los recursos suficientes para desplegar toda la inversión posible.

Un cuarto frente tiene que ver con la construcción de vivienda, una de las actividades que se han desacelerado. Aunque los programas del Gobierno en los segmentos de interés social están funcionando adecuadamente, debemos hacer más para estimular la demanda de vivienda de la clase media. Hemos invitado a constructores y banqueros a un diálogo que nos permita encontrar la fórmula idónea, bajo el principio de “todos ponen”.

Estas medidas deben acelerar la convergencia del crecimiento de la economía hacia su nivel potencial que, según cinco expertos convocados por el comité independiente que vigila el cumplimiento de la regla fiscal, es cercano a 4 % sin incluir el dividendo económico de la paz.

La información preliminar sugiere que lo peor ya pasó. Las cifras de confianza de los consumidores y demanda de energía, entre otras, indican que el segundo trimestre del año será mejor que el primero, y así sucesivamente. Pero, más allá de la recuperación este año, el verdadero reto es derrotar el pesimismo, que es hoy por hoy nuestro principal enemigo para asegurar que la economía tenga la capacidad de crecer a mayor ritmo en el mediano plazo. La paz, la infraestructura y la educación –cuyo presupuesto llegará a 35 billones este año– producirán transformaciones tangibles sobre el potencial económico de nuestro país.

Según el FMI, lo mismo ocurrirá con la reforma tributaria estructural, que acabó con el impuesto a la riqueza y redujo el impuesto de renta a las empresas, así como con la reducción de los parafiscales que ha permitido que por primera vez en la historia el empleo formal supere al informal en las principales ciudades del país.

Somos un país que maneja la economía con responsabilidad y así nos evalúan desde el exterior. Por eso vamos a ser el próximo miembro de la Ocde. Aunque tenemos tareas pendientes, debemos tener confianza en que vamos por el camino correcto.

MAURICIO CÁRDENAS S.
Ministro de Hacienda

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