Opinión

Untarse de Papa

Qué felicidad la de Colmotores de que el Papa escogiera Chevrolet para armar sus tres papamóviles...

03 de septiembre 2017 , 02:03 a.m.

Monseñor Suescún me transmitió, con enorme generosidad, una invitación a formar parte del comité de bienvenida de Francisco. Qué honor: la última vez que vino aquí un papa fue hace 31 años. No pude, lo habría hecho encantada, pero por fortuna hay personas más apropiadas que yo para proteger la dignidad de su misión pastoral.

Es que muchos le tienen ganas, pero el Papa no está para que lo usen como un instrumento de ‘marketing’ político o comercial. Abundan quienes quieren untarse de Papa para mejorar sus calificaciones ante la opinión o para aparecer, “con cara de estampita”, como dice el Papa, untados de santidad ante sus electores o ante sus clientes.

Por fortuna, esos intentos ‘non sanctos’ no toman por sorpresa a los hábiles cancilleres del Vaticano. No permitieron que antes de que estuviera firmada la paz con las Farc trajeran a Francisco a Colombia a que desvarara el acuerdo. Se exponía a que cada una de las partes de la polarización que divide al país le arrancara un pedazo de muceta. Casi se la hacen en La Habana, donde la delegación del Gobierno y las Farc le tenían preparada una celada para que le diera su bendición al acuerdo sobre justicia, que, después se vino a saber, no estaba terminado sino cosido a las malas para la visita y lleno de “pendientes”. Qué tal, el Papa de dueño de la JEP... Enseguida intentaron hacerle otra encerrona en las Naciones Unidas, en Nueva York, a donde le iban a llevar a Shakira para amenizar el evento. De esa trampa también salió corriendo. Los dejó, según una expresión que él utiliza, “con cara de pepinillos en vinagre”.

Finalmente, el Papa llega a Colombia con el acuerdo de paz firmado. Pero intentarán de nuevo utilizarlo. Empezando por el presidente Juan Manuel Santos, que probablemente vea en el Papa su última oportunidad de mejorar su imagen en las encuestas. Por eso debe ser que a Santos se lo ha visto casi todos los días de esta última semana subiéndose y bajándose del papamóvil como un niño estrenando triciclo. Por tal motivo, el genial caricaturista Osuna ha rebautizado el vehículo como el ‘papa-nobel’; en una de estas, el Papa termina siendo el segundo de a bordo de su tradicional vehículo pastoral...

¿Y qué tal el ‘chevroletazo papal’, como lo llama el columnista Mario Fernando Prado? Qué felicidad la de Colmotores de que el Papa escogiera la marca Chevrolet para armar los tres papamóviles que usará en su romería. Gracias a la visita papal, el ‘top of mind’ de esta marca se le elevó tanto que ya estoy viendo la cuña: “Al cielo, solo en Chevrolet”.

Otros que ya anuncian manoseo al Papa son las Farc. Uno de sus miembros, ‘Pastor Alape’, dijo esta semana que ellos aspiran a obtener una audiencia con su santidad, pero que de ninguna manera en calidad de victimarios, sino de víctimas. Porque el victimario en Colombia es el Estado, según lo acaba de reconocer el Congreso Nacional cuando aprobó la ‘ley abuelita’ (ver columna anterior), que reprohibió el paramilitarismo en la Constitución colombiana. Por causa de ese acto legislativo, si las Farc existieron fue porque tuvieron que levantarse en armas contra la tiranía del Estado paramilitar. De manera que con esa tesis tiene más derecho ‘Alape’, como víctima, que Santos, como jefe del Estado victimario, de montarse al papamóvil con el Papa. Las cosas como son.

Y como si fuera poco, el tercer grupo que ha salido a expresar su deseo de manosear al Papa es el Eln.

Después de esmerarse en activar esta semana sus más fuertes explosivos contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas y de bajarse en emboscada a uno que otro policía para ambientar de la forma más violenta posible la venida del Papa, el Eln discute en Quito con la delegación del Gobierno si hacerle a Francisco el homenaje de conceder temporal y experimentalmente la decisión de no disparar mientras su santidad esté en territorio colombiano. Una vez ido a Roma, todo seguirá igual. Más policías y soldados muertos, más secuestrados, más petróleo regado por los campos y los ríos y los mares colombianos.

Ojalá no manoseen al Papa de esa forma tan procaz.

Entre tanto... Una última recomendación. Si le van a colgar al Papa la parafernalia de la paz, o sea la paloma que los del Gobierno llevan obligados en la solapa, que no le vayan a poner, ¡por Dios!, la de Roy Barreras, porque es la más grande y le desjetan la casulla.

MARÍA ISABEL RUEDA

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