Opinión

¡Sin ofender la inteligencia!

Existen complicadas similitudes entre la ayuda de Odebrecht a las campañas de Santos y Zuluaga.

12 de marzo 2017 , 01:32 a.m.

Hasta ahora se nos ha dicho que mientras la donación de Odebrecht a la campaña Zuluaga 2014 iba destinada a favorecer al propio candidato, porque así lo confesó el asesor de imagen Duda Mendonça, en cambio nadie ha confesado hasta ahora que la plata de Odebrecht que entró a la campaña Santos fuera directamente para su beneficio.

La sola duda ofende la inteligencia.

Antes de que se supiera que Odebrecht entregó 400.000 dólares para los afiches de Santos a su primera campaña, por conducto de María Fernanda Valencia, ya era posible establecer complicadas similitudes de la ayuda de Odebrecht a las dos campañas.

La primera: en ambos casos, la plata se invirtió en gastos de publicidad. En la campaña de Zuluaga, para completar el pago de un asesor de imagen. En la de Santos, para pagar encuestas y afiches publicitarios a favor del candidato.

La segunda: en los dos casos, el pago se realizó utilizando la ruta internacional. Unas platas que paseaban primero por el mundo terminaban aterrizando en cuentas de compañías de Panamá, desde donde se giraban a empresas en Colombia que prestaban servicios a los respectivos candidatos o directamente a sus proveedores o asesores; incluido el millón de dólares de Bula, que, según este le confesó a la Fiscalía, entregó en efectivo, en dos contados a un enlace de Roberto Prieto y con destino a él, que no era ningún anónimo, sino nadie menos que el gerente de la campaña Santos Presidente.

Tercero: en los dos casos, sus supuestos beneficiarios dijeron: “Ni idea”. Estoy segura de que Uribe no sabía. No así Zuluaga, a quien Odebrecht resolvió hacerle un aporte en especie, pagándole una parte de la cuenta de honorarios y sin pasar por la contabilidad, a su publicista y asesor de imagen, Duda Mendonça, por valor de 1,4 millones de dólares. Juan Manuel Santos quiere que creamos que él tampoco tenía ni idea de que Odebrecht hubiera querido donarle, por un lado, 400.000 dólares para afiches, 1’000.000 de dólares para encuestas y, por el otro, 1’000.000 de dólares al gerente de su campaña sin pasar tampoco por la contabilidad.

Entre las dos campañas de Santos vamos ya en 2’400.000 dólares de Odebrecht (and ‘still counting’, como dicen los gringos). Y Santos, ni idea de tanta generosidad...

Pero el argumento más divertido para refutar que Odebrecht invirtió en su campaña para aproximarse a su gobierno es que, según el Presidente, a la multinacional le fue “como a los perros en misa”, porque de todos los contratos a los que aspiró, solo se ganó uno, y en franca lid. ¿Si esa fuera una buena disculpa para desvirtuar aportes que entraron a una campaña, qué tal lo que le pasó a Odebrecht con Zuluaga? ¡Que el candidato al que le contribuyeron perdió las elecciones! Esos sí son perros en misa.

Y permítanme otro paralelo, esta vez con la segunda vuelta electoral de Ernesto Samper Pizano. El pánico que cundió cuando en forma totalmente inesperada Pastrana casi empató con Samper en la primera vuelta llevó a sus asesores de campaña a aceptar platas criminales del cartel de Cali por el monto de 6’000.000 de dólares.

En el caso de la segunda vuelta de Santos, la humillación que se veía venir era comparable, o peor, porque Óscar Iván Zuluaga, un hombre de Pensilvania, Caldas, venía de derrotar a la “dinastía Santos” en primera vuelta. El pánico jugó su papel abriéndole la puerta a un dinero imprescindible en el estado de emergencia financiera de la campaña Santos Presidente 2014-2018, para romper la tendencia a la derrota, incluso posiblemente superando los topes financieros legales.

¿Sabía o no el presidente Santos que Odebrecht estaba tan interesada en “acercarse a él”?

El único que tiene la respuesta a esta pregunta es el gerente de su campaña, Roberto Prieto. Quien, una vez acuda ante la Fiscalía, deberá escoger asumir uno de dos papeles. ¿Es Prieto un efectivísimo tesorero político que recogió millones para la campaña de su jefe? ¿O fue un gran ladrón que, usando como pantalla a la campaña Santos Presidente, se robó millones de dólares de la corrupta Odebrecht?

Volarse los topes es una falta electoral. ¿Pero cuántas veces no hemos visto cómo conocidos personajes agravan su delito original cuando deciden añadirle la mentira de la ignorancia?

Entre tanto... El Papa aceptó venir a Colombia: está muy afanado porque le han dicho que aquí no creen en Cristo.

MARÍA ISABEL RUEDA

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