Opinión

Por qué voto Vargas

 ‘Percepciones’ de clientelismo e incoherencia, le han impedido avanzar en las encuestas.

06 de mayo 2018 , 01:32 a.m.

No tendría la más mínima duda de votar por Iván Duque en primera vuelta por una razón principal: su extraordinaria calidad humana, que copa la desventaja de su inexperiencia. Pero creo que esta es la hora de Germán Vargas.

Hace 4 años, por no traicionar al presidente Santos, y aunque ganaba en las encuestas, decidió aplazar sus aspiraciones presidenciales hasta el 2018, a sabiendas de que en 4 años todo podía cambiar. Y evidentemente cambió.

Las encuestas lo están castigando por dos temas: por su asociación con el clientelismo y porque le achacan incoherencia en lo de la paz.

Vargas se queda con el pecado y sin el género, porque se le adjudica el título de clientelista, pero que lance la primera piedra quien se sienta libre de pecado. El clientelismo está repartido en todas partes. Incluso entre sus contradictores políticos, que están pasando de agache. Cierto es que como reflejo del país, Cambio Radical ha arrastrado manzanas podridas, y hay que cortarlas, pero todos los partidos, espejos de la realidad, tienen ovejas negras que hay que esquilar. En contraste, la integridad personal de Vargas no está en discusión. Después de haber manejado una billetera de 60 billones de pesos en el Gobierno, no hay en su vida pública o privada una sola tacha de orden moral o ético.

En cuanto a la incoherencia de la paz que le achacan, Vargas cumplió a cabalidad la orden del presidente Santos de que la negociación la manejaba únicamente él. Se dedicó a sus casas, carreteras y acueductos. Pero cuando le llegó la hora de salir del Gobierno le dio una entrevista a la revista ‘Semana’ en octubre de 2017, cuando aún la campaña no arrancaba, en la que anticipó con toda sinceridad cuáles serían los aspectos de la implementación de la JEP en los que no acompañaría los designios del Gobierno. Hoy, siete meses después, como si fuera un presagio, todavía gravitan sobre la JEP los reparos de Vargas, aunque algunos se corrigieron en el Congreso y fueron avalados por la Corte Constitucional. Particularmente estamos hablando del castigo a las disidencias y a la reincidencia. Sin el interés que Vargas les puso a estas correcciones, hoy Santrich, frente a las posibilidades de ser extraditado, no estaría cantando “quizás, quizás, quizás”. Estaría bailando.

Pero esas dos ‘percepciones’ de la opinión, clientelismo e incoherencia, le han impedido avanzar en las encuestas. Algo totalmente injusto. Lleva un año escribiendo el libreto programático de su gobierno. Bajo la coordinación del exministro Carlos Medellín, la campaña de Vargas habrá expedido, con el que saldrá mañana lunes sobre la mujer, 27 precisos documentos de gobierno con diagnóstico del sector, estrategias y una lista clara de propuestas cuyo requisito fundamental es que sean realizables, muy lejos del inexistente dilema entre el barril de petróleo y el aguacate Hass.

Si comparamos sus programas con las propuestas más atractivas de sus rivales, tendríamos, por ejemplo, que Iván Duque plantea una conveniente pero aún gaseosa propuesta de estímulos tributarios para reactivar el crecimiento. Vargas va mucho más allá: tiene 22 propuestas en política tributaria y 108 en desarrollo empresarial y comercio exterior.

De Petro, por ejemplo, gustan sus programas ambientales. Quiere que Colombia pase de la economía extractiva a la agroindustrial. En Salud propone eliminar las EPS para acabar la tercerización financiera. Vargas se aparta del populismo de Petro con 37 propuestas sensatas y posibles en medioambiente, 59 minero-energéticas; y su documento de salud, uno de los que más han gustado, contiene 58 propuestas que prueban por qué no regresar jamás al fracasado modelo del Seguro Social.

De la Calle quiere darle continuidad al proceso de paz. Vargas ha dicho repetidamente que respetará lo acordado, pero que será estricto en su implementación. Adicionalmente, su programa de seguridad ciudadana tiene 99 propuestas, y su programa de justicia, 84.

Sergio Fajardo ha hablado de educación y transparencia; de ampliar la empleabilidad de los jóvenes. Además de esas inquietudes, el programa de Vargas sobre educación recoge 77 propuestas; el de empleo, 32, y el de transparencia, 58 propuestas.

En conclusión, Vargas tiene un poco de cada uno de sus rivales, pero ninguno de ellos tiene todo lo de Vargas. Las encuestas puede que midan quién gusta más, pero no quién gobernará mejor. Eso último no lo deciden las encuestas. Eso nos toca resolverlo a los votantes.

Entre tanto... Qué asco la campaña sucia que le montaron a Vargas con las niñitas empelotas.

MARÍA ISABEL RUEDA

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