Opinión

Nos dejaron patas arriba

No sé en qué parte se encuentra probado que Uribe estuviera manipulando directamente testigos.

29 de julio 2018 , 12:40 a.m.

Si la Corte Suprema de Justicia expide una decisión, hay que respetarla y acatarla. Dicho lo anterior, esta no es cualquier Corte. Es la que ha protagonizado el peor escándalo judicial de la historia del país con el ‘cartel de la toga’. Y la anterior a esta fue la Corte que por razones estrictamente políticas ocasionó un gravísimo desacato institucional contra el entonces presidente Uribe, al inventarse la figura inexistente de la “terna no viable” para negarse a elegir al fiscal durante un año y medio. Cuando llegó Santos al Gobierno y aceptó cambiarla, arrancó el enfrentamiento entre los dos mandatarios, que hoy acaricia su pico.

De manera que no se trata de una corte que goce de la mejor credibilidad. Y como me pareció tan extraño que a una denuncia de Uribe en la Corte por manipulación de testigos contra el senador Iván Cepeda le dieran una vuelta de 180 grados para terminar cerrándole investigación al denunciado y abriéndosela al denunciante, me puse en el trabajo de leer las 219 páginas del auto. Mi conclusión: no sé en qué parte se encuentra probado que Uribe estuviera manipulando directamente testigos.

A continuación, en una entrevista que tuve con el senador Cepeda, le manifesté mis dudas sobre este y otros aspectos en los que no nos pusimos de acuerdo. Según la Corte, los testigos contra Uribe se le aparecen a Cepeda espontáneamente por su labor humanitaria en las cárceles. Pero, en cambio, sí sugiere que a los testigos que favorecen a Uribe los están buscando para manipularlos. Cepeda acepta que él y sus allegados han intervenido en proporcionar seguridad a los testigos contra Uribe, porque, según dice, “es parte de mi rol como defensor de derechos humanos”. Pero los abogados de Uribe no pueden hacer lo propio con testigos que ofrecen decir la verdad, porque, de acuerdo con la Corte, los estarían manipulando con promesas. Y que los dineros que entregan las ONG cercanas a Cepeda son para proteger, pero las ayudas de los círculos de Uribe son para sobornar. Incluso, hay una cifra que me quedó sonando: para el momento de nuestra entrevista, el senador Cepeda había visitado nueve veces al testigo Monsalve, de las 21 solicitudes de visita que había hecho a la cárcel. “No es una situación atípica. Es mi trabajo”, me dijo. “Jamás estuve en una especie de búsqueda meticulosa de testigos contra Álvaro Uribe”.

En fin. El auto al que me refiero me sorprendió porque no se mide con el mismo rasero la conducta de las partes interesadas en visitar testigos, a unos para que declaren contra Uribe y a otros para que lo hagan a favor. Lo primero está bien para la Corte, pero lo segundo está mal.

Uribe pidió ser oído en versión libre, pero no se le concedió. Pero sí lo llaman a indagatoria por hechos más recientes que también involucran manipulación de testigos, esta vez al señor Monsalve, quien, luego de instalarse un reloj grabador en la muñeca, se dedica, en compañía de su abogado, a regar todo tipo de rumores de que va a cambiar su testimonio a favor de Uribe para provocar que abogados y amigos de los círculos uribistas vayan a la cárcel a tocar el tema, con lo cual preconstituyen pruebas que le sugieren a la Corte que Uribe siguió en las mismas y que hay que indagatoriarlo de inmediato.

Políticamente, la Corte dejó el país patas arriba. Y lo más raro es la oportunidad para hacerlo. Porque por causa de una nueva figura constitucional, la de la doble instancia de aforados, Uribe tiene derecho a que su proceso lo instruyan y lo fallen en una nueva sala de la Corte que sería de primera instancia, con nueve nuevos magistrados que la propia Corte tiene que nombrar. Allá deberá llegar de todas maneras el proceso contra Uribe. ¿Por qué no esperaron a que la misma Corte cumpla su función de crear la sala que será el juez natural de Uribe, en lugar de tomar una medida tan afanada decretada por una sala que no lo es?

Pero, sobre todo, es una medida previamente filtrada. Dos días antes de que se tomara la decisión, un medio de comunicación había anunciado el domingo lo que solo ocurriría el martes. Las pruebas también andan furtivamente filtradas por ahí.

Por eso, esta Corte política, cartelizada y filtradora no ha logrado recuperar la confianza de la ciudadanía.

Entre tanto… Y que el presidente Santos también deje el afán, porque lo que no se hizo en ocho años queda chagüeto cuando se hace en ocho días.

MARÍA ISABEL RUEDA

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