Opinión

No es problema de vértigo

Como verá, doctor De la Calle, los invitados desde La Habana sí son criticables.

14 de agosto 2016 , 12:58 a.m.

Por fin llegó la esperada propuesta de cómo piensan elegir a los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz.

Para integrar el comité de su escogencia, desde La Habana invitan a determinadas personas e instituciones a las cuales, según el doctor De la Calle, “no habrá una sola persona que pueda criticarlas por su altura moral”. Como si el problema fuera de vértigo. Repasemos los invitados:

1. El Papa. No puede ni debe aceptar, así por primera vez mi querido rector del Externado, el doctor Henao, hable bien de Su Santidad. Bajo qué calidad lo invitan: ¿jefe del Estado Vaticano o cabeza de la Iglesia católica universal? Si lo primero: ¿qué diferencia hay entre poner al Vaticano o a los Estados Unidos, a Venezuela, a Rusia, o a cualquier otro Estado extranjero del mundo a que escoja magistrados en Colombia? Inconcebible. Si lo segundo: ¿de dónde sacaron la idea de que la cabeza de una religión es la instancia apropiada para señalar quiénes serán los que determinen las culpas penales terrenales de unos delincuentes? Dejen al Papa ordenando restricciones de la libertad de las almas en el purgatorio, pero no de los cuerpos en los municipios colombianos. Si el Papa acepta, caería en la trampa que ha esquivado inteligentemente: que lo usen para aceitar una negociación política y termine de director del Sí al plebiscito.

2. Bank Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas. No puede ni debe aceptar. La ONU se volvería veedora del desarme (función que sí tiene) y nominadora de magistrados (función que no tiene). Llegado el momento de un conflicto Estado-Farc, esos magistrados podrían entrar en colisión con los veedores.

3. La delegación del Centro Internacional de Justicia Transicional en Colombia. Seguramente se rapará el ofrecimiento. Pero es un invitado bastante riesgoso. Es una ONG y, como tal, sus fondos tienen origen incierto y podrían determinar una inclinación política que no garantice su neutralidad. De hecho, en su página web esta ONG manifiesta de entrada ser partidaria de la “amnistía y el indulto más amplios posibles” para las Farc. Ya opinaron, luego no pueden ser imparciales. Y siempre nos quedará la duda: ¿quién está detrás?

4. La Comisión Permanente del Sistema Universitario del Estado, que reúne a los rectores de las universidades estatales y oficiales del país. También se rapará el ofrecimiento. Y más cuando su presidente, rector de la de la Universidad Tecnológica de Pereira, es el hermano del ex- presidente César Gaviria, director del Sí al plebiscito. No me opongo. Pero pregunto: ¿por qué excluir a las universidades privadas, si también son parte esencial en cantidad y calidad de la educación en Colombia? ¿Será que encuentran en La Habana tan descriteriadas a los Andes, Rosario, Sergio Arboleda, Javeriana, Externado, Boliviariana de Medellín, Norte de Barranquilla, Javeriana o Icesi de Cali, como para excluirlas así?

5. La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. No puede ni debe aceptar. a) Es una burla que las Farc no reconozcan la legitimidad judicial del Estado y haya que montarles una jurisdicción especial para su juzgamiento, pero, en cambio, acepten que el aparato judicial del Estado que rechazan participe en el escogimiento de sus jueces. ¿Al fin qué? b) ¿Se comprometerá la Corte a avalar la sustitución del sistema judicial colombiano? Sus miembros han manifestado su rechazo, aunque tímidamente. c) ¿Será que para calmar ese descontento el Gobierno entrega esta gabela, que no hace sino halagar la vocación de manzanillos de algunos de sus magistrados y su enorme voracidad para elegir funcionarios, que tanto daño le ha hecho a la Corte? d) Inconcebible que esta institución participe en el escogimiento de unos magistrados que tendrán como tarea revisar sus propias sentencias, e incluso revocarlas.

Como verá, doctor De la Calle, los invitados desde La Habana sí son criticables, no porque carezcan de altura moral, sino porque no pueden y/o no deben aceptar.

Entre tanto… Cuánto dolor de quienes pudieran estar pensando en salir del clóset y que ahora no lo harán por miedo a la avalancha de la incomprensión y del rechazo.

MARÍA ISABEL RUEDA

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