Opinión

¿Evitarán extradición de Santrich?

Los últimos días hemos presenciado una espantosa degradación de la Jurisdicción para la Paz.

29 de abril 2018 , 01:53 a.m.

Los últimos días hemos presenciado una espantosa degradación de la Jurisdicción para la Paz. Sus magistrados andan agarrados cual verduleras en obtención de cuotas burocráticas.

¿Quién tiene razón: el exsecretario ejecutivo que reclama haber sido despojado de sus facultades de contratar, o su presidenta, que responde que la única manera como se podía saber de los correos en donde eso se consumó fue porque se los robaron?

Ambos tienen razón. El problema es que esta falta de escrúpulos y de decoro atenta contra el prestigio del cual dependerá la credibilidad de las decisiones de la JEP. La primera de ellas, el caso Santrich, en el que solo le corresponderá la verificación de unas fechas. Pero se han filtrado varias estrategias de la defensa de Santrich, encaminadas a que mediante tecnicismos jurídicos, la JEP termine agarrando el caso e impidiendo su extradición.

1.ª estrategia. Alegar que la ‘conspiracy’ que Estados Unidos le achaca a Santrich no es un delito que exista en Colombia. No sirve. La conspiración gringa es equivalente al concierto para delinquir colombiano, de acuerdo con innumerables jurisprudencias de la Corte, según las cuales ha dicho que la equivalencia no la da el nombre del delito, sino los actos cometidos.

2.ª estrategia. Que el delito se cometió en Colombia y no en EE. UU., y por eso se debe juzgar aquí. No sirve. Se trata de criminalidad transnacional que involucra en su práctica territorio de distintos Estados. Puede cualquiera de ellos reclamar su primacía en la persecución judicial.

3.ª estrategia. Que como no hubo claramente una exportación de coca, sino una tentativa, no es una clara situación penal. No sirve. Sí se alcanzó a entregar una primera cuota de coca en cumplimiento del acuerdo que enreda a Santrich y por la cual se pagaron en Miami 5 millones de dólares. La plata se la pagaron a quien exhibió el ‘token’ que, según vimos en los videos, tenía Santrich en la mano, a manera de santo y seña para que le sirviera de identificación al emisario correcto.

4.ª estrategia. Que fue un delito provocado. Un ‘entrapment’. Este ocurre cuando la autoridad deliberadamente le monta un delito a un inocente. No sirve, porque aquí la autoridad se enteró de un plan en curso e infiltró a un agente en este. La figura del infiltrado está contemplada en nuestro Código de Procedimiento Penal, en los convenios de cooperación internacional, en los protocolos de actuación de la policía del mundo.

5.ª estrategia. Que el narcotráfico es un delito de ejecución continuada. No sirve. En el caso Santrich implica la confesión del incumplimiento de las obligaciones contraídas en el acuerdo de abandonar toda práctica delictiva a partir del 1.° de diciembre de 2016. A Santrich no lo piden en extradición por ser narcotraficante, sino por narcotraficar. Es decir, cada acto constituye un nuevo delito. De manera que alegar que Santrich narcotraficaba antes del 1.° de diciembre no sirve para exculparlo de seguir narcotraficando después del 1.° de diciembre, con lo cual cometió un grave incumplimiento del acuerdo.

6.ª estrategia. Jugársela por confesar un delito grave cometido antes de la firma del acuerdo para que la JEP lo condene lo más pronto posible a ocho años sin cárcel para que la extradición quede por lo menos aplazada hasta cuando se cumpla esta pena. Podría funcionar. Será, en todo caso, una decisión que le corresponde al Presidente de la República, como director de las relaciones internacionales de Colombia. Y en este caso será no el actual, sino el próximo, porque, según los plazos, la solicitud de extradición de EE. UU. llegará a Colombia entre la primera y la segunda vuelta presidencial, y allí podrá suceder: a) Que el nuevo presidente prefiera una extradición diferida: primero que pague aquí por lo confesado y luego allá. b) Que sea la desacreditada JEP la que concluya, que así proceda por fechas la extradición, esta debe negarse para que primero ocurra acá el juzgamiento que garantice para las víctimas sus derechos a verdad, justicia y reparación.

De manera que Santrich todavía tiene recursos para salvarse de la extradición, si es que las Farc no se aseguran primero de ello rescatándolo del Hospital El Tunal.

Entre tanto... ¿Puede Ecopetrol despilfarrar miles de millones en cuñas publicitarias en la televisión privada destinadas a ensalzar las virtudes gerenciales de su presidente?

MARÍA ISABEL RUEDA

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