Opinión

Coscorrones de coscorrones

A pesar de que los sobornos de Odebrecht, la verdad es que el Vicepresidente construyó mucho.

19 de marzo 2017 , 04:21 a.m.

Este país es difícil de entender. Hay clamor popular para que se note la plata de los impuestos, de las regalías, de los empréstitos, de la inversión extranjera. Para que los dineros públicos no terminen a camionadas en los jardines interiores de alcaldes, gobernadores, viceministros, mandos medios, contralores regionales, carteles de abogados y jueces, o sindicatos, sepultados debajo de la corrupción.

Es tal nuestra desesperación que se ha popularizado un chiste inmoral relacionado con la Cinta Costera panameña, importantísima obra de infraestructura que terminó apodada la ‘Cinta Coimera’; como me decía un panameño orgulloso, “ahí está, usted la puede ver. No sé cuánto se robaron, pero se construyó”.

A pesar de que los sobornos de Odebrecht y su financiación de las campañas oscurezcan injustamente el mérito, la verdad es que el vicepresidente Germán Vargas Lleras construyó mucho. Y no solo no se robó ni un peso. No dejó que se lo robaran. Y cambió al país en unas dimensiones que muchos aún no entendemos.

Por eso, me sorprende que lo estén ‘coscorroneando’ tanto. ¿Castigándolo porque todo lo que hizo en materia de infraestructura se nota mucho y tiene celosos a varios rivales, o porque no se quedó de ‘vice’ a hacer más? Habría podido. Y habría servido. Pero a él le crearon en el Congreso una inhabilidad de un año que lo obligaba a renunciar con esta anticipación para que no se notara tanto lo que venía haciendo. Como quien dice: si quiere cambiar el país, hágalo con la plata de otro. No con la de los colombianos, esa la dejamos guardada hasta que llegue alguien que se la sepa robar bien.

Fueron 1.500 obras, entre acueductos, alcantarillado y plantas de tratamiento. Al final de este gobierno habrá cobertura del 98 % de agua potable en todos los centros urbanos. Se entregaron 130.000 viviendas gratis en 29 departamentos y hay otros miles más en construcción bajo el lema ‘Casa entregada, casa pagada’. No más vagabundería de barriales pagados y casas invisibles. Y en su adjudicación, no hubo una sola queja politiquera de favorecimiento de una casa gratis a ‘fans’ de Cambio Radical. Ningún gobierno había invertido tantos recursos en las 4G, el mejor retrato de un Estado paquidérmico: ¡para construir cada proyecto 4G hay que sacar 16 permisos y pasar por más de 30 controles previos! Eso solo se logra a coscorrones. La costumbre hasta ahora en Colombia era que las obras no se construían, pero, eso sí, pagábamos enormes sobrecostos por sus retazos. Resultado de hoy: 33 autopistas 4G; rehabilitados 664 kilómetros de carretera; entregados 21 aeropuertos (y 30 más están en obra) en Aguachica (Cesar), Santa Marta, Riohacha, Sincelejo, Armenia, Olaya Herrera en Medellín, Cali y Bogotá.

Los amigos de Germán Vargas no lo volvieron a ver. Los canjeó a cambio de estar cuatro años en miles de viajes a la provincia colombiana a empujar todas estas obras. Su vida privada quedó vedada de lunes a domingo. Se consagró completamente a esta transformación del país a la que le pasa lo mismo de la paz: que así como desde las grandes ciudades se vivió de lejitos la guerra, y no se aprecia el fin de hostilidades, tampoco sabemos muy bien los citadinos qué es no tener agua potable, recibir un servicio de luz intermitente unas horas al día y no tener por dónde sacar la cosecha al mercado, y ahora sí.

¿Se merece Vargas Lleras sus coscorrones? La mejor respuesta la da él mismo, con un soberbio humor cachaco que da ataque de risa: “Bueno, y qué es lo que usted quiere: que yo haga todas esas multimillonarias inversiones sin permitir que se roben un peso, y que encima de todo me quieran?”.

Cierto: en el camino fue mucha la ‘mermelada’ que tuvo que quitarles a los congresistas, la cual quedó prácticamente arrinconada en los surtidores ‘enmermelados’ del DPS (Departamento para la Prosperidad Social) y Coldeportes. Eliminó los convenios interadministrativos con las alcaldías. Acabó con los anticipos.

La verdad es que en su paso por la Vicepresidencia, este señor con fama de repartir coscorrones cambió para siempre y para bien el mapa del país.

Hasta razón tienen los que no lo quieren...

Entre tanto... ‘Ricitos de oro’ es la peor ministra del gabinete. No sabe ni de comercio exterior, ni de turismo ni de inversión extranjera. ¡Auxilio!

MARÍA ISABEL RUEDA

}

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA