Opinión

¿A qué regresó?

La Fiscalía de Montealegre funcionó como un tipo de ministerio de policía tipo Fouché.

23 de julio 2017 , 01:37 a.m.

Montealegre se fue a un sabático en Alemania no sin antes haber calificado de traidor a este gobierno, porque no le ternó a su pupilo Perdomo para Fiscal. Hoy está de regreso al sanedrín de asesores externos de Santos. Que cada vez es menor en categoría y en número, por lo que los honorarios han tenido que suplir esa falta de entusiasmo.

Controvertido desde el comienzo, se hizo merecedor de un repudio casi unánime al final de su cargo, cuando la opinión ya había podido calibrar sus ejecutorias.

Como Fiscal, no fue rector de la política criminal –no es sino repasar la cantidad de procesos selectivamente “engavetados” que encontró el fiscal Martínez–, sino que ejerció una especie de ministerio de policía contra la oposición tipo Fouché o Arístides Fernández ('El chacal de mi patria'*). Más aún, Santos le avaló repugnantemente todos sus caprichos cuando lo tenía de aliado, entre ellos una reestructuración de la Fiscalía que incluía estrambóticas embajadas por el mundo y una universidad para proyectar su vanidad académica, que nos costó a los colombianos cerca de 40.000 millones de pesos que, en lugar de a salud y educación, fueron a parar a la caneca de la basura. ¿Cuándo se equivocó el Presidente: cuando le dio gusto a Montealegre o ahora que, mediante otro decreto, apoyó al fiscal Martínez a desmontar todas esas vagabunderías? Eso, sin hablar de su estilo imperial en el manejo del gasto. Fue famosa su feria de contratos, incluyendo los que le dio al actual ministro de Justicia, Enrique Gil, que le metieron al bolsillo más de 751 millones de pesos.

Parece que no es cierto que Montealegre hoy esté a su vez contratado por el agradecido Ministro. Pero, según El Espectador, sí lo está un exsocio de oficina, Yéfferson Mauricio Dueñas, quien apenas en lo que va corrido del 2017 ha recibido contratos por más de 368’955.000 pesos.

¿A qué trajo realmente el Gobierno a Montealegre?

Él dice que a ayudar a “los desarrollos inmediatos para la implementación de la JEP”.
Incluido, claro está, que prospere ante la Corte Constitucional una sorpresiva demanda de nulidad que la Agencia Jurídica para la Defensa del Estado presentó contra el fallo que le permite al Congreso deliberar en medio del 'fast track', lo cual, según Humberto de la Calle, “puso en jaque al acuerdo de paz”.

Dicha agencia está para defender las finanzas públicas amenazadas por demandas contra el Estado, no para que el Estado se demande a sí mismo. En todo caso, para que prospere, los abogados del Gobierno tienen que revertir la mayoría de 5-4 que sostuvo la tesis de que al Congreso no se le pueden someter sus decisiones al visto bueno del Presidente de la República, so pena de alterar la división de poderes. Como el Gobierno depende de un voto para inclinar esa balanza a su favor, la razón que le atribuyen al regreso inmediato de Montealegre es controlar la opinión de su pupila, la magistrada Gloria Ortiz. Lo cual es una ofensa contra esa señora, porque la deja catalogada como muñeco de ventrílocuo de Montealegre. La han puesto así en la necesidad de desplegar todo tipo de argumentos morales y jurídicos para demostrar que ella es digna de respeto, y no una caña al viento de los respiros de Montealegre. Y que está suficientemente abastecida de criterio y de ciencia, porque, como cree la opinión esperanzada con base en sus antecedentes, ella tiene todos los méritos para sostener esa toga que la viste.

Hay algo más en lo que Montealegre ayudará al Gobierno. A salvar el conocido “decreto chambón” que les permite utilizar a las Farc una parte de su botín en su campaña política. Como el fiscal Martínez es un firme abanderado de que esa plata es para las víctimas y que sería una concesión inaudita que abriría las puertas a un gran lavado de dinero con el visto bueno oficial, nada de raro tiene que el Gobierno mande a Montealegre ante la Corte Constitucional a defender el compromiso del Gobierno con las Farc de que ni una coma será alterada por el ejercicio de la libre veeduría de la Corte Constitucional.

¿Qué explica este reencauche de Montealegre, el tipo de personaje que el país repudia? Solo la debilidad y fragilidad extremas del Presidente.
Entre tanto... ¿Será que Maduro insulta a Santos de aposta para subirlo en las encuestas?

* Julio Flórez

María Isabel Rueda

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