Opinión

Un Óscar de blancos y negros

Moonlight y La La Land coincidieron de forma extraña, y en directo, para millones de televidentes.

03 de marzo 2017 , 12:00 a.m.

En la noche de los Premios Óscar confluyeron –sin quererlo, sin saberlo– los dos lados de la sociedad estadounidense: la de blancos con privilegios y la de los negros sin privilegios. El contraste se dio con las dos películas protagonistas de la noche: ‘Moonlight’ y ‘La La Land’, y sus destinos se cruzaron de manera incómoda y casi grotesca tras un error al anunciar el premio a la mejor película. El equipo de ‘La La Land’ subió al escenario, extático por ganar el más preciado galardón de la noche.

Pero pronto se descubrió que la verdadera ganadora había sido ‘Moonlight’. En menos de dos minutos, el escenario, dominado en un 95 % por hombres y mujeres blancos, cambió a un grupo de mujeres y hombres afroamericanos, transformando el panorama radicalmente. En esos pocos segundos se encontraron dos grupos sociales que –a pesar de esfuerzos ingentes por lograr una integración racial– todavía siguen viviendo vidas paralelas en Estados Unidos. No sobra decir que los discursos incendiarios de Donald Trump, en particular contra los inmigrantes, afectan también a otras minorías reprimidas históricamente, como los negros. En especial por relacionarlos siempre con el crimen, cosa que ‘Moonlight’ deconstruye por completo.

Las dos películas coincidieron, pues, de forma extraña, y en directo, para cientos de millones de televidentes del mundo entero. El inusual malentendido debido a la confusión de los sobres ganadores dejó en evidencia, también, la abismal diferencia entre estas dos películas, no desde la perspectiva de la trama o los personajes, sino desde la perspectiva de la calidad artística y la relevancia histórica.

‘La La Land’ es una película desconectada de los avatares de la vida real. Le hace honor a su nombre porque no se sale de una realidad edulcorada, donde todos los días son un amanecer rosa con conflictos que resultarían irrelevantes para cualquier persona que no ha crecido en los suburbios. Su contexto es, pues, un microcosmos donde los finales felices están a la vuelta de la esquina y donde las meseras, en tan solo cinco años, pueden convertirse en estrellas de cine.

En ese microcosmos de Los Ángeles donde una guapa mesera sueña con ser actriz y un pianista sueña con tener su bar de jazz, la realidad, como en todas las películas llamadas ‘feel good movies’, se elude por completo. Y en un intento risible por darle profundidad a un relato epidérmico, los protagonistas hablan de jazz. De forma epidérmica, por supuesto.

Este relato en el que, además, se copia la estructura y temáticas de ‘West Side Story’ en los primeros 15 minutos, deja al espectador con hambre de más. Sorprende que el equipo de ‘La La Land’ haya creído por un momento que su producción había ganado el premio a la mejor película.

A buena hora se corrigió el error, reivindicando al otro grupo social, el afroamericano, cuyas expresiones culturales y cinematográficas brillaron por su ausencia en el 2016 y generaron una oleada de críticas recordada por el hashtag #OscarsSoWhite (Óscar muy blancos).

La película ganadora, ‘Moonlight’, aborda un tema que ha generado una doble marginalización en este país, la de los negros de barrios marginales con inclinaciones homosexuales. El filme hace un recuento de la vida de un niño, Little, desde su tierna infancia hasta la adultez. El relato es sobrio, profundo y revelador, con una sutileza que permite entrar en una realidad tristemente caricaturizada y estigmatizada por la sociedad. ‘Moonlight’ es una película de fondo, madura, y al lado de ‘La La Land’ es imposible no ver el contraste.

Que ambos equipos de producción coincidieran en el escenario y que se hubiera anunciado a la película de los blancos como la ganadora, para luego rectificar anunciando la película de los negros, fue un desafortunado error.

Pero allí estuvieron, blancos y negros, en el mismo escenario. Los blancos contando una historia mediocre y desconectada de la realidad; los negros contando una historia magistral de marginalización y dolor. Quedó clara la distancia inmensa que todavía separa a negros y blancos en este país. La calidad de las dos producciones fue también un claro recordatorio de cómo se recompensa un trabajo mediocre casi de igual forma que una obra maestra solo por centrarse en el sueño ario americano. Un reportero de FOX News se atrevió a decir que el galardón lo recibió ‘Moonlight’ porque la Academia se vio obligada a premiar una película negra para ser “políticamente correcta”. Es probable que el reportero no haya visto siquiera las dos películas, porque entonces habría visto la distancia abismal que las separa y lo merecido que fue el Óscar para ‘Moonlight’.

Queda claro que un simple malentendido terminó simbolizando a una clase dominante y a otra sometida. La influencia de Trump sin duda ahonda esa distancia en lugar de abogar por la reconciliación. No hay más moraleja aquí que la necesidad de apoyar las expresiones artísticas de las minorías oprimidas, para reivindicar su voz y para contrarrestar el peso oprobioso que ha caído sobre esta sociedad con la presidencia de un jugador de golf nostálgico de los racistas años 40.

MARÍA ANTONIA GARCÍA DE LA TORRE@caidadelatorre

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA