Opinión

Golpe de esperanza

La esperanza de vivir en un país normal. Vamos a ratificarlo con creces el próximo domingo.

29 de septiembre 2016 , 07:32 p.m.

Cuando pregunto en Cartagena si está haciendo mucho calor o es una percepción mía me contestan que sí, que hace mucho calor. Que no es asunto exclusivamente mío, y siempre agregan: “Como nunca antes”. Y después viene la historia de los meses sin ere y el asunto de la humedad y el calentamiento global y la esperanza de que regresen pronto los alisios con sus aires festivos. Pero esta vez fue distinto. Quiero decir, peor. Las temperaturas alcanzaron su límite máximo de efervescencia y cuando empezaron los 110 metros con vallas que había que saltar hasta el centro de convenciones me di cuenta de que había alcanzado mi escaso umbral de resistencia. En uno de los laberintos, casi a punto del colapso, creo haberme topado con la figura fresca de Antonio Celia. No fue el único que rio. Poco a poco fue retornando a los cuerpos el sosiego, y la dicha colectiva apagó el fuego de la mano de una nube pertinente que se instaló en el cielo de la nueva Colombia.

Nadie en adelante –ni los minimorresistentes como yo– sintió más calor que el de la vida, por lo que significa el acuerdo firmado. La esperanza de vivir en un país normal. Vamos a ratificarlo con creces el próximo domingo. Y desafiaremos el calor, si es necesario, para salir a votar. Todos y todas, como suele decirse, y aquí sí que cabe, pues esta es la votación más importante que deberán afrontar los colombianos en toda su historia republicana.

Con relación al sector ambientalista, que es lo que me corresponde, suscribo lo que aquí escribió Manuel Rodríguez el domingo pasado. Nuestro sí es un voto de confianza para que el Gobierno y las Farc hagan la tarea que el nuevo país necesita, especialmente en las zonas del conflicto. No es un cheque en blanco. La gestión ambiental debe privilegiar la vida, no en la retórica de unos textos sino en la práctica de unas políticas coherentes y pertinentes. El Encuentro del Sí Ambiental en la Universidad Nacional así lo expuso. Ahora contribuiremos con la Agenda Ambiental 2030 del posconflicto. Un desafío mayor, que debe articularse con las agendas globales del desarrollo sostenible y el Acuerdo de París. Y los actores no estatales serán los principales protagonistas para hacer realidad la paz territorial. El golpe de calor que estuvimos a punto de sufrir en Cartagena fue, en realidad, un golpe de esperanza.Manuel Guzmán Hennessey@GuzmanHennessey

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