Opinión

Drama en el Colón

La accesibilidad es la diferencia entre ser o no ser. Y el Colón ¡no puede no ser accesible!

22 de marzo 2017 , 12:00 a.m.

Me fui con mi abuelo a ver el estreno de Macbeth al recién remodelado Teatro Colón. Este templo del drama esa una de las perlas de la arquitectura en Bogotá. Apenas entré empezaron a mirarme raro los de logística. Algo olía mal en Cundinamarca. Se me acercaron como tres siniestras brujas y con una sonrisa dijeron “por acá señor, le ayudamos” y señalaron una escandalosa escalera para acceder a la platea. Y en ese instante, por supuesto, terminó el invierno de mi descontento.

Me alzaron en mi trono de ruedas como los súbditos del Rey Duncan antes de que Macbeth lo dejara caer en esa ficción de hace 600 años cuando no existían los ascensores, ni el diseño universal, ni la ley que los obliga, ni el sentido común, ¡ni nada!. Y yo, no menos déspota, empecé a hacer un “showsito” de tan sublime precisión actoral que mi pobre abuelo quedó hundido en el más profundo fango de la vergüenza ajena. Casi tanta como la que sintieron los sonrojados funcionarios del teatro al verse protagonistas de un numerito para el que no habían ensayado. Ni los siete mares de Neptuno lavarán su culpa. Aunque no sea de ellos. Es del que hizo el plano con tan poquita creatividad y sin conocer los miles de teatros similares a ese que si lograron inclusión con sus remodelaciones. O del que aprobó el plano o del que hizo la obra, o del que hizo la interventoría, o del que lo reinauguró, o de todos los que salieron en la foto, o del que puso el billete.

No, mentiras, será de todos, menos de los colombianos con y sin discapacidad que pagamos impuestos y pusimos el billete para ejercer nuestro derecho a la cultura. El punto es que, aún teniendo tantos filtros, no se rompió la cadena de la inconciencia. Nadie se detuvo a pensar que para nosotros, la accesibilidad es la diferencia entre ser o no ser.

Finalmente, vi la obra. Especialmente buenas la escenografía y la coreografía. Quise pararme a aplaudir…pero seguía verraco. El Colón ¡no puede no ser accesible! ¡Es el Colón!

JUAN PABLO SALAZAR
* Presidente del Consejo Nacional de Discapacidad

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