Opinión

Como sonámbulos

La Gran Guerra ocurrió por muchas razones, pero también porque quienes mandaban no sabían hacerlo.

28 de septiembre 2017 , 08:30 p.m.

Sobre la Primera Guerra Mundial, que es uno de los episodios más interesantes y sangrientos de la historia de la humanidad, hay quizás casi tantos libros como los muertos que hubo en ella, se cuentan por millones. Unos son buenos, otros son pésimos, otros aburridos, otros apasionantes, otros equivocados y otros que dieron en el blanco; y hablo solo de los libros aunque también podría estar hablando de los muertos.

Pero el mejor de esos libros, a mi juicio, lo escribió hace cinco años el historiador australiano Christopher Clark: una exhaustiva y brillante historia no de la guerra misma, la ‘Gran Guerra’, sino sobre todo de su víspera y sus causas, de la forma como se fueron entrelazando varios ríos en apariencia lejanos y apacibles que desembocaron en el mismo volcán y lo hicieron estallar, y nadie estaba preparado para eso.

Por eso el título del libro es tan elocuente: 'Sonámbulos', se llama, y en él se cuenta cómo Europa (y el mundo con ella) caminaba hacia el abismo sin saberlo, dormida pero también imparable, como dicen algunos que caminan los sonámbulos de verdad, sin vacilación, sin las dudas que solo produce la vigilia, estar alerta, tropezar con el mundo. La Gran Guerra fue la pesadilla en la que se despertaron sus inconscientes creadores.

En la Primera Guerra Mundial, y esa es una de las grandes conclusiones del libro de Clark, el polvorín de Europa estaba servido, es increíble que casi nadie lo hubiera visto

Claro: ninguna guerra ocurre por azar, y menos esa. Las guerras son siempre el resultado de causas profundas y causas cercanas y anecdóticas, las dos cosas al tiempo, que se conjugan hasta hacerlas inevitables. Un estanque que se va llenando hasta que el agua se desborda y lo arrastra todo consigo; o aun peor: una olla a presión que ya no tiene válvula de escape, entonces se explota.

En la Primera Guerra Mundial, y esa es una de las grandes conclusiones del libro de Clark, el polvorín de Europa estaba servido, es increíble que casi nadie lo hubiera visto: la terrible situación en los Balcanes; la arrogancia y la torpeza de los imperios, sus viejas deudas por cobrar; los resentimientos históricos de pueblos que se mostraban cada vez más los dientes, las heridas que el pasado no pudo cerrar.

Y, sobre todo, la estupidez de las clases dirigentes: su indolencia y su puerilidad y su absoluta inconsciencia del peligro que les bramaba bajo los pies, la manera tan absurda como el mundo había caído en las peores manos sin que nadie pudiera evitarlo, al revés. La guerra ocurrió por muchas razones, sin duda, siempre es así, pero también ocurrió por eso: porque quienes mandaban no sabían hacerlo o lo hicieron mal.

Un año antes de la guerra fue uno de los años más felices y floridos de la historia mundial; 1913 fue el último fulgor de la Belle Époque, Florian Illies lo ha llamado ‘el verano del siglo’: Marcel Proust publica el primer tomo de 'En busca del tiempo perdido' y en Trieste, el mismo día, en el mismo lugar, Kafka, Musil y Joyce piden un capuchino. Anatole France dice en una carta: “La vida es muy corta y Proust es muy largo”.

Todo el arte, todo el pensamiento, toda la ciencia se dan cita en esa víspera maravillosa de algo que parecía eterno y que a la vuelta de la esquina, un año después, voló en mil pedazos. Sin embargo, los elementos del desastre estaban todos allí, hoy los vemos como una película de horror que no se pudo evitar: la humanidad sonámbula, marchando sin remedio hacia su propia destrucción. Y eso que aún faltaba todo el siglo XX, así empieza.

Hay quienes creen que la historia se repite, que en ella hay ciclos que hacen que los mismos acontecimientos, más o menos, puedan volver a ocurrir en lugares diferentes del tiempo, cambiando lo que haya que cambiar. La historia siempre vuelve a ocurrir, si eso es así, solo que cada vez peor.

Yo no lo creo, no lo quiero creer. A esa esperanza me aferro.

JUAN ESTEBAN CONSTAÍN
catuloelperro@hotmail.com

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