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Actualizado 10:33 a.m. - jueves 17 de abril de 2014

Opinión 07:55 p.m.

¿Da cáncer el sexo oral?

¿Da cáncer el sexo oral?

Jotamario Arbeláez, columnista de EL TIEMPO.

Jotamario Arbel

Todos se están pasando al sexo virtual. No falta sino que terminemos víctimas de virus venéreos.

    El editorial de EL TIEMPO del sábado 26 de febrero, titulado 'El pastorcillo virulento', protesta, y con razón, por el auge de las alertas epidemiológicas que se vienen declarando en el Distrito, en el último caso con respecto del adenovirus, que se llevó a un bebé de 3 meses. Dice que ese mal es un viejo conocido, al que se sabe cómo tratarlo, a diferencia del revuelo que causó en su momento el virus ignoto de la gripe porcina. Las alarmas desmedidas, aparte de producir zozobra injustificada, terminan generando incredulidad en la ciudadanía, como pasó con el pastorcillo mentiroso de la leyenda.

    Páginas más atrás, con el escandaloso título 'Sexo oral da más cáncer de garganta que el cigarrillo', se previene a los practicantes reiterativos de lo que en la Biblia de la sexualidad (el Kamasutra) se conoce como la fellatio y el cunnilingus (e imagino que con razón mayor el annilingus), de que son la primera causa del cáncer oral (tumores de boca y garganta). La conclusión es de lo más peregrina: que quienes lo han practicado con más de seis "individuos" tienen ocho veces más posibilidades de quedar pringados que quienes son más continentes con la lengua, la garganta y el paladar. Lo que para muchos constituye la relación plena, mientras que para otros es apenas el abrebocas del total festín de la carne, o sea la entrada a mayores.

    Es evidente el sofisma de distracción. Mientras más relaciones se tenga, no solo con la boca sino con las otras dos bocas, más posibilidades hay de contraer cualquier infección de parte del imprevisible portador, en la lotería del placer expuesto. Pero no se puede decir que hacer el amor en exceso sea la causa del sida, ni una o múltiples inocentes succiones, del cáncer en la garganta. Ya se había comenzado a satanizar el sexo anal con el sida. Todo el mundo se está pasando al sexo virtual. No falta sino que terminemos víctimas de virus venéreos.

    Hay parejas hipersensibles a las informaciones de prensa, y más cuando vienen revestidas de un empaque seudocientífico. Cuántos matrimonios no se van a ir a pique frente a tal amenaza lingüística. Sobre todo en aquellos donde el primer motor móvil ha dejado de funcionar.

    La genial informante sería la doctora Maura Gillison, investigadora de la Universidad de Ohio, quien lo planteó en Washington, en una reunión de científicos. Quienes, en lugar de hacerle ver el absurdo de su "revelación", dieron la noticia a la prensa. ¿Se tratará de "free press"?

    Concluye el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. que "la mitad de los estadounidenses sexualmente activos contraerán el virus del papiloma humano en algún momento de sus vidas". Y si lo contraen los que viven en Minnesota, con mayor razón nosotros que somos aún más activos y tenemos menos precauciones. Hasta usar el condón puesto, vaya y venga. Pero qué es eso de que para el contacto lingual clitóreo haya que utilizarse un condón cortado para ponerlo como barrera recubriendo los labios. Periódicos prevenidos y preventores, como este, deberían cuidarse de crearnos semejante pánico colectivo.

    No puede la guerra sucia médica llegar a desestimular la lengua casi hasta hacerla desaparecer como órgano sexual, que es su oficio básico. Y con qué salirles ahora a las chicas a quienes teníamos convencidas de que la ingestión seminal era maravillosa para la piel.

    Me corto un testículo si esta información tendenciosa no proviene de las empresas tabacaleras, interesadas en desviar el señalamiento cancerígeno del consumo del pucho. Si es más peligroso succionar que aspirar, volvamos a la cajetilla. Cómo no. Por otra parte, de los fabricantes de condones, que para eso los están haciendo desde hace rato con sabores de tuti-fruti. Y, ante todo, de los laboratorios productores de la vacuna contra el papiloma por contacto oral. Qué belleza. Señor boticario, véndame seis.

jmarioster@gmail.com

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