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Actualizado 07:14 p.m. - sábado 19 de abril de 2014

Opinión 07:16 p.m.

El fantoche

El fantoche

Jotamario Arbeláez, columnista de EL TIEMPO.

No hay nada más infamante para una comunidad que el 'newrichismo' insolente.

    Carlos Mattos es un fantoche. Por lo menos esa fue la imagen que dejó tras el video que le concedió a la periodista española Samanta Villar, quien en alarde de gracia lo develó caminando desnudo por sus ampulosos dominios, como el rey del cuento infantil. Aclaro que la frase anterior es una 'metáfora', que traduce que lo dejó en los físicos cueros. Lo hago antes de tener que arrostrar una denuncia por calumnia e injuria, apadrinada por algún majestuoso abogado de esos que se prestan a todo por la plata de un querellante. El video tuvo amplia resonancia en los mentideros, y en particular le hicieron eco María Jimena Duzán y Daniel Samper Ospina, a cual más caricaturesco, convirtiendo al soberbio potentado en algo así como un rey de burlas. Porque no hay nada más infamante para una comunidad que el 'newrichismo' insolente. En este caso, del presidente de la Hyundai en Colombia. En la prensa de provincia no tardaron en saltar circunspectos columnistas, no voy a asegurar que pagados porque no me consta, pero por lo menos se les nota la obsecuencia extrema y la pleitesía.

    Para poder referirme a las columnas de la Duzán y de Danielito he estado buscando a través de Google, pero no me aparecen, y ni siquiera el video de la española, por lo que sospecho que los han bloqueado, no sabría decir por orden de quién ni con qué derecho. Tal vez no sé buscar muy agudamente en Google. ¿Será que alguien lo está chuzando? Se supone que eso ya no se usa.

    El caso es que Óscar Collazos, escritor amante de Scott Fitzgerald, decidió dedicar su columna 'Ricos y famosos' al tema, donde resume y comenta la percepción de sus colegas, y termina, refiriéndose a la última parte del video cuando el personaje de marras asiste al Congreso a ser condecorado, sin darse cuenta de que esa condecoración equivalía a otra burla institucional. Cómo será, que yo, poeta nadaísta, también recibí con gran bombo la medalla del Congreso en el grado de Comendador. Ante ello, Collazos se pregunta: "¿Quién condecora al personaje?... No creo que lo condecoren sus amigos, los políticos. Lo condecora la Política como institución, que está hecha por peones tan intrascendentes como el condecorado. Lo que prevalece es el encuentro ceremonioso de política y riqueza como símbolos de una época". Y quién dijo miedo. Para quitarse la imagen de lobo que le dejó el video ahora se las quiere tirar de lobo feroz. Y este arrogante personaje, disparado hacia un norte disparatado y sin que el prestigioso abogado que contrató le advirtiera de las consecuencias ridiculizables de su arrebato, presentó denuncia penal contra el escritor, por el delito de calumnia e injuria. No lo hizo contra Duzán ni Samper, que fueron más ácidos en sus críticas y en sus burlas, sino contra el más corto de defensas y de recursos, el novelista, invitándolo en principio a una conciliación en la Fiscalía de Bogotá. Óscar es indudablemente un gran escritor de Colombia, y no olvidemos la frase de Solzhenitsin: "Un país que tiene un gran escritor tiene dos presidentes". Demandarlo en un caso como este es un insulto a la inteligencia y una apoteosis de la chabacanería. Estoy seguro de que el personaje va a terminar peor que el gato bandido.

    Para sentirse a paz y salvo con Dios y con el diablo, el empresario mandó reconstruir la Catedral de Cartagena y elegir al actual alcalde con el auxilio de sus recursos. Y el alcalde madrugó a bendecir su proyecto de Chambacú, del que en sus escritos Collazos, una especie de conciencia crítica de la nación como corresponde a un intelectual de sus méritos, ha planteado su inconveniencia. Aquí hay gato encerrado. ¿Será que la conciliación en la Fiscalía es para que el periodista se comprometa a no volver a mencionar al magnate ni a Chambacú? No saben con quién se meten ni sospechan que Collazos no está tan solo como parece.

    Planteo en estos términos mi defensa de Óscar, a ver si a mí también me demandan. Y convoco a los escritores y columnistas nacionales que estén más en consonancia con la conciencia ética que con la riqueza que quiere utilizar la justicia como instrumento de intimidación, a que cerremos filas en torno suyo. Lo que sí quiero es poner sobre aviso al señor juez, por si de pronto me pisa un carro.

jmarioster@gmail.com

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