Opinión

Poetas que nos tocan el alma

Jaime Ramírez Rojas se exhibe como un poeta de hermosas resonancias líricas.

24 de abril 2018 , 12:00 a.m.

‘Cuando el amor desnuda las palabras’, libro de Jaime Ramírez Rojas, confirma que existen poetas que tienen ese raro don de tocarnos el alma con la belleza de sus versos. Desde su título, este libro invita a descubrir una poesía que vuelve sobre un tema recurrente en la poética universal: el amor. Leyéndolo, se confirma lo que hace tantos años escribió Gustavo Adolfo Becquer: que mientras exista una mujer hermosa, habrá poesía. Lo que dijo entonces el bardo español: “Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran;/ mientras responda el labio suspirando al labio que suspira;/ mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas;/ mientras exista una mujer hermosa, ¡habrá poesía!”, nos lo recuerda Jaime Ramírez Rojas en estos poemas de fino lirismo.

Jaime Ramírez Rojas se exhibe como un poeta de hermosas resonancias líricas. En este libro escrito con el corazón está la voz de un aedo que con un lenguaje sutil expresa cómo lo conmueve la presencia de una mujer en la mañana. Cuando canta al amor su voz adquiere una tonalidad exquisita. Asoma en ella una dulzura extraña. Si dice: “Te veo en el epílogo de un cuento, en la campana sideral del viento, en el espejo musical del día” es porque tiene sensibilidad artística, porque siente en el corazón los latidos del amor, porque sus emociones se desnudan frente a la mujer. Son versos que, al leerlos, despiertan en el alma un sentimiento hacia lo que representa ese ser nimbado de belleza.

En este libro, que por la frescura de su lenguaje se lee con fruición, Jaime Ramírez Rojas le canta a la mujer interpretando una realidad: que el amor es el sentimiento más sublime que nace en el corazón. Decirle a la amada, en unos versos donde fluye la inspiración, que tiene adherida a su alma “la sencillez del agua y la humildad de los árboles” es rescatar el lenguaje de la ternura para cantar ese sentimiento que aflora desde el alma. Como creador de belleza, Ramírez Rojas tiene el preciado don de expresar en un lenguaje con sentido estético todo lo bello que en el hombre despierta una mujer. Alguien que escribe “estás en la oración de una azucena, en la dorada miel de una colmena y en el límite exacto de ser mía” tiene que ser un poeta auténtico.

Ramírez Rojas le canta a la mujer interpretando una realidad: que el amor es el sentimiento más sublime que nace en el corazón.

Y un poeta auténtico es Jaime Ramírez Rojas. Lo dicen estos poemas donde no solo canta a la mujer amada sino que le habla al hijo con palabras donde brota la ternura. En el soneto ‘Y crecerán tus pasos’, donde rompe con la métrica tradicional y renuncia a la rima, surge en cada verso la voz de un padre que mira con alegría el futuro del hijo. El cuarteto inicial es de gran belleza. Leámoslo: Hijo mío: cal de mis huesos lacerados,/ fuerza vital de mi saliva, sangre de mi alma:/ por ti quema una angustia plural en mi garganta/ y se hace en ti más vivo el dolor de mi canto/. Este poema encierra un sentimiento puro. Es la expresión sentida del amor de un padre que para expresar su angustia le dice al hijo: “Quédate en nuestra piel con tu sonrisa inmensa”.

La lectura del libro ‘Cuando el amor desnuda las palabras’ me ha traído a la memoria un verso escrito por Fernando Soto Aparicio. Es uno que dice: “Ella sabe que yo tengo en los ojos las palabras y que solo al mirarla puedo oír como caen las letras con que escribo los poemas para amarla”. ¿La razón? Jaime Ramírez Rojas sabe qué palabras llegan al alma, y sabe que los versos que forman el poema brotan del corazón para cantar las excelsitudes de la amada. Esto es lo que hace el poeta de Anserma. Miremos, en este cuarteto, cómo lo dice: “Llegaste a mí, muchacha consentida,/ como el perfume llega a las corolas,/ a la arena del mar su beso de ola,/ y al corazón la urgencia de la vida./”

Jaime Ramírez Rojas es un poeta intimista. En ‘Cuando el amor desnuda las palabras’, su primer poemario, está el alma de un hombre que se regodea frente a los encantos de la amada, que sabe pintar con palabras los goces sublimes del cuerpo, que idealiza a la mujer en el momento de la entrega. A esta constante en su poesía Ramírez Rojas le suma otras cogitaciones. En el poema ‘Los herederos de la angustia’ se revela un poeta más profundo, conocedor del tormento humano. El poeta dice que la sangre está ahorcando sus huesos, y le hace un llamado a “los que luchan porque la vida les duela menos” para que expresen sus angustias. En estos versos hay, como dice César Montoya Ocampo, “masoquismos que tallan el alma en los abandonos”.

JOSÉ MIGUEL ALZATE

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