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Actualizado 12:18 a.m. - viernes 25 de abril de 2014

Opinión 07:11 p.m.

Antioquia, la más educada

Antioquia, la más educada

Guillermo Maya

Guillermo Maya

Las mamás antioqueñas, empezando por la mía, y todas las colombianas siempre han resaltado la importancia de la educación para sus hijos, y han luchado para que sus hijos estudien.

El plan de gobierno de Sergio fajardo (2012-15) 'Antioquia, la más educada' lo que hace es recoger esta preocupación familiar y colocarla como lema de su campaña política. Igualmente, la teoría económica ha resaltado la importancia de la educación en el desarrollo económico y el crecimiento.

Sin embargo, la educación no es, como no se cansa de repetir el gobernador Fajardo, "el eje de la transformación de nuestra sociedad". La educación, para que sí se convierta en tal, debe estar articulada a la transformación productiva de la sociedad, al trabajo, evolucionando de las actividades tradicionales de agricultura y minería, que no tienen las mismas demandas de conocimientos e innovación, a una sociedad más sofisticada, como las manufacturas y los servicios de alta complejidad.

Es decir, la transformación productiva hacia una sociedad industrial crea las condiciones para que la ciencia y la tecnología se conviertan en el fundamento de la competencia económica, elevando el conocimiento a instrumento del éxito empresarial, al mismo tiempo que las universidades se articulan a estas demandas por conocimiento.

Afirma Fajardo: "Sin una educación de calidad para todos, las desigualdades sociales están destinadas a acrecentarse". Sin embargo, la educación es apenas una de las maneras de eliminar las desigualdades en una sociedad. ¿Cómo explicar que en Colombia el índice Gini, que mide la concentración del ingreso, aumente en el proceso de globalización actual de 0,47 a 0,55-0,58, en los últimos veinte años, cuando la población tiene una educación promedia más alta? En este caso tenemos más desigualdad con más educación. Medellín, otrora la ciudad industrial de Colombia, tiene un Gini de 0,54, lo que la convierte en la ciudad más inequitativa de Colombia. Se destruyó la industria y esta fue remplazada por una economía de servicios de bajos salarios y alta informalidad. La industria colombiana representaba el 24% del PIB en los años 80, 14%  en 2000 y 13%  en 2011. ¿En dónde está el origen de la desigualdad?

En primer lugar, para eliminar la pobreza en una sociedad es necesario que las actividades productivas tradicionales, de rendimientos decrecientes y costos crecientes, den paso a las actividades de rendimientos crecientes y salarios altos. La dominancia de las actividades tradicionales, agrícolas y extractivas se asocia con la pobreza, mientras que las manufactureras se asocian con condiciones económicas que aseguran una mayor productividad y bienestar, y que de otro lado tiene una creciente demanda de conocimientos e innovación. Esta es la condición sine qua non. Esta es la lección histórica (Leer Erik Reinert, 2007: 'La globalización de la pobreza: Cómo se enriquecieron los países ricos y por qué los países pobres siguen siendo pobres'. Editorial Crítica).

En este sentido, la educación, la técnica y la universitaria, debe estar articulada a la estructura productiva, porque si la estructura productiva no cambia, lo que va a pasar es la emigración de los cerebros más educados hacia los países desarrollados, atraídos por incentivos materiales más generosos. La gente prefiere la dolorosa emigración -entre 4 y 6 millones de colombianos viven en el exterior- a estar amarrados a trabajos de baja productividad y salarios, en una sociedad altamente inequitativa, en términos de ingresos y riqueza.

¿Qué es más importante para el desarrollo, un ingeniero o un abogado? Ambos, pero los ingenieros son más importantes para la producción de bienes manufacturados, equipos industriales, maquinaria, la construcción y diseño de la infraestructura pública, servicios públicos, aeropuertos, escuelas, etc. Si no hay manufacturas, los ingenieros deben buscar otras alternativas o emigrar. Así vemos cómo en Colombia los ingenieros químicos, por falta de plantas químicas y petroquímicas, se vuelven vendedores de productos químicos importados; los agrónomos, representantes de ventas, etc. Si no hay industria no hay ingenieros, y si no hay ingenieros e industria no hay innovación, y si no hay innovación, ingenieros e industrias, hay importaciones. No hay transformación productiva. ¿Para que sirve un matemático? Bueno, no solo para la docencia. Extrañamente, Medellín ya ha tenido dos alcaldes matemáticos, que han dejado la docencia por la política. ¿Einstein alcalde?

En segundo lugar, los otros factores asociados a la eliminación de las desigualdades dependen de la acción colectiva organizada de los ciudadanos en una democracia. Es decir, la movilización de la gente en las calles, en el trabajo y en la política para revertir "el futuro cada vez más miserable", según afirma el intelectual norteamericano, recientemente fallecido, Alexander Cockburn (www.counterpunch.com, the myth of the "knowledge economy", march 23-25-2012), cuando analiza la situación en los EE. UU.: "Como sociedad, el mejor programa contra la pobreza no puede ser "una educación de primera clase", cuando más de 2/3 partes  de los puestos de trabajo no requieren nada de eso (es decir, solo bachillerato, y otro porcentaje con menos que un bachillerato). Tenemos que dejar de fomentar la ilusión de que las buena educación siempre puede sustituir a la acción colectiva organizada".

Igualmente, habría que revisar el tipo de educación que los empleos ofrecidos realmente demandan en Colombia. En EE. UU. solo el 5% de los empleos demandan trabajadores con título de doctor o de maestría, y un 20%, con diploma de pregrado, en 2010. Es decir, la cuarta parte de la fuerza laboral, según Cockburn. Los demás trabajadores

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