Opinión

A votar contra el miedo en junio 17

¿Por qué la gente vota contra sus intereses? Hay que hacer un análisis de cada programa.

02 de junio 2018 , 12:00 a.m.

Los resultados electorales para la presidencia de la República de mayo 27 fueron contundentes. No hubo un ganador absoluto con mayoría y se alarga el proceso con una segunda vuelta angustiante, a la que pasan Duque y Petro, el próximo 17 de junio.

Más importante que haber ganado Duque, es el remonte electoral de la Coalición Colombia con Sergio Fajardo en Bogotá. Le ganó a Petro en su terreno. Esto significa que Bogotá sigue siendo clave en las elecciones presidenciales en Colombia. La costa Atlántica era liberal y dominada por los gamonales terratenientes turbo-lopistas-uribistas, ahora es petrista. También la costa Pacífica. Las masas costeñas se liberaron de su señores clientelistas de corralejas y ron. La zona andina cafetera, la más próspera del país, sigue siendo conservadora y uribista, apuntalando el statu quo y el miedo a los cambios.

Hubiera sido deseable que el contrincante de Duque fuera Fajardo, quien tiene menos resistencia en los sectores que votaron por la derecha de Vargas y la izquierda de Petro. En este escenario, Fajardo le hubiera ganado a Duque como pasó el 15 de junio del 2014, en el duelo de Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga cuando ninguno alcanzó la mayoría electoral en la primera vuelta. Salió ganando Santos para atajar a Uribe.

Sin embargo, Fajardo se equivocó al no aceptar que a través de una consulta se escogiera el candidato de la Coalición Colombia (Partido Verde y el Polo), el Partido Liberal (De la Calle) y las fuerzas alrededor de Petro, el pasado 11 de marzo. Si así hubiera sucedido, otro cuento estaríamos contando.

Un acuerdo sobre lo fundamental tiene muchos obstáculos y no hacerlo representa una irresponsabilidad.

La final Duque-Petro era el escenario más deseado por Uribe para polarizar las elecciones. Lo más probable es que gane Duque, si las fuerzas de centro-izquierda (De La Calle-Fajardo) no se unen a Petro. “La izquierda de centro prefiere perder a ser pragmática. ¿Por qué no se hace un programa mínimo que todos pueden compartir, incluyendo a De la Calle, Fajardo y Petro? ¿imposible?”. Un acuerdo sobre lo fundamental tiene muchos obstáculos y no hacerlo representa una irresponsabilidad, un riesgo muy alto para la endeble, aunque prolongada, democracia electoral colombiana.

¿Por qué es importante derrotar a Duque? El problema central no es quién gana, sino quién tiene el control sobre el ganador. Uribe a través de Duque aspira a hacer trizas los acuerdos del gobierno con las Farc para poner en el cuarto de San Alejo las reformas mínimas a la propiedad agraria. Estas reformas buscan incentivar (los uribistas dicen obligar) a los propietarios terratenientes a explotar sus tierras. Incluso hasta un hombre de derechas, pero educado y de mundo, como Hernán Echavarría Olózaga proponía un impuesto a la tierra para adecuarla a las necesidades del desarrollo capitalista. Capitalismo no es socialismo, aunque trabajadores con prestaciones sociales lo parezcan para los terratenientes.

En este sentido, Petro significa un avance modernizador de la economía colombiana que no puede estar basada en la perpetuación del statu quo alrededor del latifundio y la economía extractiva: es necesario avanzar en el desarrollo industrial y agrario del país, y el Estado es clave para hacerlo. El mercado no lo podrá hacer aisladamente.

También, por otro lado, Uribe en la presidencia del Senado y Duque en la presidencia del Ejecutivo pretenden reformar el sistema de justicia y reemplazar el actual por una sola corte, achicar el Congreso de la República y pasar de un sistema bicameral a una sola cámara, etc. Si gana Duque, nos esperan muchas calamidades con una presidencia subrogada sin contrapesos, la tentación totalitaria.

Sin embargo, Petro tendrá más contrapesos que Duque. Petro no tiene mayorías en el Congreso, pero Duque sí. Además, que la opinión pública, expresada en los medios, estará vigilante ante la conducta y de los desvíos “autoritarios” de Petro. ¿Si lo estará frente a Duque?

¿Por qué la gente vota contra sus intereses? Un elector racional escogería su candidato después de hacer un análisis de cada programa en cuanto a contenido, empleo, educación, bienestar, programas sociales, etc. Un elector informado significa un elector educado, que no pueda ser cooptado por sus carencias materiales e ignorancia a votar por un candidato que no le conviene. Estas limitaciones materiales y espirituales explican la existencia del clientelismo y el caciquismo político que debería desaparecer de una nación próspera y educada. Pero las élites prefieren un sistema educativo -que discrimine por la capacidad económica- y un sistema productivo excluyente con altas tasas de desempleo y altas tasa de desigualdad social que condene a la población necesitada a los programas asistencialistas del Estado y al sistema clientelar partidista. ¿Cómo podemos los colombianos llamarnos una nación en un sistema estratificado rígido y de poca movilidad social?

Por lo tanto, en esta segunda vuelta hay que votar por Petro y no por “el que dijo Uribe”. Los ocho años de Uribe en la presidencia ya fueron suficientes para un modelo de país y de gobierno autoritario, que no puede repetirse por interpuesta persona.

GUILLERMO MAYA

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