Opinión

¡No rompan jetas!

Si se dio vida a la bicicleta, que esto no implique una ofensiva al peatón.

05 de agosto 2017 , 12:00 a.m.

“¡¡Pues, vecino, usted hace como si se desperezara y apenas pase a su lado estira el brazo y le mete un codazo lo más duro que pueda en toda la jeta!!”. Suena grotesco, pero así me respondió un policía al preguntarle si los ciclistas pueden andar sobre la acera peatonal a alta velocidad o, más exactamente, qué debe uno hacer para que no lo aniquilen allí.

Antes de avanzar, expreso honda afinidad con el uso masivo de la bicicleta y la prioridad que ha ganado entre los medios de transporte, por razones de convivencia, entre tantas más, apenas obvias. Claro está, decirlo no significa coincidir con la retahíla de algunos alcaldes, por ejemplo en Bogotá, quienes, ante su incapacidad frente al inhumano trancón, han planteado de forma ramplona “declararle la guerra al carro”, lo que representa pico y placa, más impuestos, enriquecimiento de dueños de parqueaderos, cierre de vías, incentivos soterrados al acoso policial, retraso de soluciones en transporte masivo, cuando no la tesis, idiota e incendiaria, en el sentido de que el carro es de ricos.

Es deber de la Administración solucionar la tensión entre motorizados y bicicletas en la vía, en cambio de poner a peatones y ciclistas a raparse la existencia

Así que me resisto a darle en la jeta a alguien (como propone aquel policía), pero no quiero que me rompan la mía. Ahí está el punto: ninguna administración puede declararnos o trasladarnos guerras. Si dio vida a la bicicleta, que esto no implique ofensiva al peatón, quien tiene derecho a andar, a ir por ahí; una libertad reconocida hasta al oso de anteojos, ganador reciente de una tutela. Enterados estamos de que va por las nubes eso de mejores vías, metro o transporte masivo digno, y cae bien caminar. Pero sin nuevos adversarios. ¡¡Bicicletas, fuera de los andenes!!

Es deber de la Administración solucionar la tensión entre motorizados y bicicletas en la vía, en cambio de poner a peatones y ciclistas a raparse la existencia.

Funcionarios, basta de soluciones transitorias, de anunciar kilómetros de ‘ciclorrutas’ cuya traducción es: cuarenta centímetros de asfalto destrozado en mitad del andén; mugrientas hileras de separadores plásticos en una vía elegida al azar por algunos días.

Sobre todo usted, ciclista que llena Facebook con mayúsculas sobre cultura ciudadana y vida sana, no atropelle a otros sobre el andén ni viole semáforos igual que el chofer de bus que lo intimida. Si usted también lo hace, tire la bici y declárese farsante, tanto como ciertos políticos a los que dice despreciar.

GONZALO CASTELLANOS

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